Una Venus romana de 2.000 años acabó en una bolsa del súper

Ilustración: cabeza de mármol de una diosa romana metida en una bolsa de plástico del supermercado con plástico de burbujas, junto a una zanja en la playa y una excavadora al fondo
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Estás al mando de una excavadora en una playa de Alicante, moviendo arena, grava y alguna litrona olvidada, y entre las piedras asoma una cara. Blanca, serena, con el peinado impecable. No es una figurita de bazar: es una diosa romana esculpida hace unos dos mil años.

La Venus de Alicante es una cabeza de mármol blanco identificada con la diosa romana Venus que apareció en mayo de 2026 en la playa de la Almadraba, durante unas obras de regeneración del litoral. Pesa 14 kilos, mide 22,22 centímetros de alto por 19,78 de ancho y se data en época altoimperial romana, entre los siglos I y II d. C.

¿Cómo acabó una diosa romana en una bolsa del súper?

Aquí está la parte que ha sacado a la Venus de las páginas de arqueología. Tras salir de la zanja, la cabeza se protegió con papel de burbujas y se metió en una bolsa de supermercado, de Mercadona según las fotos difundidas. Esas imágenes son las que la han llevado a la prensa nacional.

La escena acabó en el pleno municipal: la oposición pidió explicaciones por el protocolo de las primeras horas y el gobierno local defendió a sus técnicos. La pieza, en todo caso, llegó entera. La cuchara de la máquina topó con ella sin partirla.

«Es un milagro que esta cabeza escultórica, realizada en mármol blanco de gran belleza y en un magnífico estado de conservación, haya sido encontrada 2.000 años después», resumió José Manuel Pérez Burgos, jefe de Patrimonio Integral del Ayuntamiento de Alicante.

Autoridades y arqueólogos rodean la vitrina con la cabeza de mármol de la Venus de Alicante en el Ayuntamiento
La Venus de Alicante, en su presentación pública. Foto: Ayuntamiento de Alicante.

¿De dónde salió el mármol de la Venus de Alicante?

Esa es la gran pregunta pendiente. El catedrático de Arqueología de la Universidad de Murcia José Miguel Noguera, que dirige el estudio de la pieza, cree que la calidad del mármol apunta a las canteras de Paros, en Grecia, o a las de Carrara, en Italia. Si los análisis lo confirman, hablamos de piedra traída de fuera: en la Hispania romana, una declaración de estatus.

Por las dimensiones de la cabeza y el trozo de cuello conservado, Noguera cree además que formaba parte de una escultura de cuerpo entero a tamaño natural. Habría decorado una domus de Lucentum —la ciudad romana de la que Alicante heredó el nombre— o una villa marítima de la zona. Del resto del cuerpo, ni rastro: la cabeza salió de un relleno removido, sin su contexto arqueológico original.

¿Dónde se puede ver ahora la Venus de Alicante?

De momento, en ninguna parte. Está custodiada en dependencias municipales, en un emplazamiento que no se ha hecho público, mientras especialistas de las universidades de Murcia, Zaragoza y Córdoba analizan el mármol y rastrean posibles restos de policromía: sí, las esculturas romanas iban pintadas. El plan anunciado es buscarle sitio en un museo de la ciudad y encargar reproducciones para que se pueda ver más a menudo.

Mientras tanto, la Venus ya tiene un currículum difícil de igualar: dos mil años enterrada y un traslado en bolsa de la compra. Tampoco es el peor destino para una pieza romana, que se lo pregunten al sarcófago convertido en maceta durante dos siglos en un palacio inglés, o al anfiteatro romano de pega que cobraba entrada. Y si te van las resurrecciones improbables, ahí sigue la palmera nacida de una semilla igual de vieja.

Vía elDiario.es y el Ayuntamiento de Alicante.