Anfiteatro romano falso: cobraba 40 euros por ver hormigón

Un italiano levantó un anfiteatro romano con hormigón y yeso, y cobró hasta 40 euros por visitarlo durante años. Ahora ha acabado en la cárcel…

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Un italiano levantó un anfiteatro romano con hormigón y yeso, y cobró hasta 40 euros por visitarlo durante años. Ahora ha acabado en la cárcel…

Imagina pagar hasta 40 euros por pisar un anfiteatro romano de casi dos mil años y descubrir que la piedra bajo tus pies se fabricó con hormigón a principios de los 2000. Es justo lo que le pasó a cientos de turistas en el norte de Italia, engañados durante años por un montaje de escayola con aires de ruina milenaria.

Franco Malosso, un italiano de 69 años, construyó un falso anfiteatro romano en Arcugnano, cerca de Vicenza (región del Véneto), y cobraba entrada por visitarlo. En julio de 2026 ha ingresado en prisión tras una condena firme por construcción abusiva y falsificación de obras de arte.

¿Cómo era el falso anfiteatro romano?

Bautizado como Anfiteatro Marittimo Berico – Porto degli Angeli, el recinto se levantó sobre una colina boscosa protegida que Malosso aplanó sin permiso. Las supuestas ruinas eran columnas de hormigón, estatuas de yeso y bloques de piedra envejecidos a propósito para parecer antiguos.

El detalle más surrealista: excavó un pequeño lago artificial bajo las gradas, en plena zona de la arena. Un decorado de cine presentado como yacimiento arqueológico y vendido como historia antigua. No muy distinto, en el fondo, de aquel sarcófago romano que pasó siglos disfrazado, solo que aquí el disfraz iba en dirección contraria.

¿Qué historia les contaba a los turistas?

Aquí llega la parte deliciosa. Malosso —que se hacía llamar Franz von Rosenfranz— aseguraba que el yacimiento databa de antes del año 393 d.C. Según su relato, por allí había pasado Julio César de vuelta de Egipto con Cleopatra, y hasta situaba a la Julieta de Shakespeare viviendo en el lugar.

El cuento coló tan bien que una guía turística de Vicenza, financiada con fondos europeos, llegó a incluir el sitio por error. Turistas, folletos oficiales y hasta apps: todos comprando la misma milenaria mentira.

¿Cómo se destapó el engaño?

Las sospechas estallaron en 2016, cuando la fiscalía de Vicenza puso a los Carabinieri tras la pista. Los arqueólogos que examinaron el terreno encontraron materiales modernos por todas partes, e imágenes de satélite mostraron cómo Malosso primero aplanó la colina y después «edificó» su antigüedad.

El Tribunal de Casación confirmó la condena —dos años y cuatro meses— en 2021, y este verano se ha hecho efectiva su entrada en la cárcel de Ventimiglia. El ayuntamiento de Arcugnano, mientras, reclama unos 560.000 euros por los daños. Un final que recuerda a otros fraudes de audacia desmedida: la creatividad, admirable; el destino, la trena.

Moraleja para el próximo viaje por la Italia más insólita: si el «anfiteatro milenario» huele a cemento fresco, quizá convenga pedir la carta arqueológica antes que la entrada.

Vía Xataka Magnet y Euronews.