Acampó cuatro horas entre cigarras y dejó de oír bien los agudos

Una cigarra posada en el tronco de un árbol mientras un excursionista se tapa los oídos en pleno bosque
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Un coro de cigarras puede superar los 85 decibelios, el mismo nivel que el instituto estadounidense NIOSH fija como techo recomendado para ocho horas de ruido en el trabajo. Un estudiante de 18 años de la provincia china de Zhejiang lo comprobó a su costa: pasó cuatro horas acampado en el monte rodeado de cigarras y terminó en el médico, con los oídos taponados y sin oír bien los sonidos agudos.

Ni un concierto, ni unos auriculares a todo trapo. Solo bichos.

¿Cuánto ruido hace de verdad una cigarra?

Una cigarra macho, ella sola y a corta distancia, ronda los 70 decibelios: molesta lo justo, pero inofensiva. El problema es que las cigarras rara vez cantan solas. Cuando arrancan todas a la vez en el mismo bosque, el coro puede superar los 85 decibelios, un zumbido sostenido que la prensa china compara con el de un taladro.

Y 85 no es una cifra cualquiera: es el techo que NIOSH recomienda para jornadas de ocho horas y también el valor a partir del cual la normativa europea obliga a tomar medidas. Por encima de ahí, el ruido deja de ser una molestia y pasa a ser un riesgo. Que un insecto comparta rango con una herramienta eléctrica tiene su mérito, aunque en esto de exprimir los decibelios el ser humano sigue ganando por goleada.

¿Qué le pasó exactamente en el oído?

Según la prensa china, el joven aguantó cuatro horas seguidas en un bosque de Ningbo, desde el mediodía y sin ninguna protección auditiva. Por la tarde notó los oídos hinchados y con sensación de taponamiento, y descubrió que se le habían escapado los sonidos más agudos: no oía bien a los pájaros ni los avisos del móvil.

El diagnóstico fue una pérdida auditiva temporal de altas frecuencias inducida por ruido. El tratamiento, mucho menos épico que el susto: medicación para bajar la inflamación y catorce días evitando los ruidos fuertes. Pasadas esas dos semanas se recuperó por completo.

Cuatro horas de banda sonora del verano, catorce días de reposo auditivo.

¿Ha habido más casos este verano en China?

No parece un caso único. China Daily menciona además a un jardinero público y a un vecino cuyo bloque está rodeado de arbolado denso, y Global Times añade el de un paciente de Hangzhou, en la misma provincia, con un cuadro parecido. Ese mismo diario recoge la explicación de un experto de la Academia China de Ciencias Agrícolas, vía China Youth Daily: el calor persistente funciona como estimulante natural y empuja a las cigarras a cantar más en su búsqueda urgente de pareja.

Tampoco es que las cigarras nos tengan manía. Son escandalosas por naturaleza: los machos cantan para atraer pareja, y cuanto más aprieta el calor, más insisten. La acústica de las cigarras lleva décadas fascinando a los biólogos, igual que los dialectos de los cachalotes.

Para acabar así hay que quedarse horas debajo del árbol equivocado, no cruzar un parque camino del bar. Pero queda claro que el sonido más veraniego del mundo tiene, técnicamente, dosis máxima recomendada.

Vía South China Morning Post, Global Times y China Daily.