Solo se acuñaron 24 en 1894 y hoy se dan por confirmadas nueve. Una acaba de subastarse por 1,25 millones y la leyenda dice que otra acabó en un helado…
Una moneda estadounidense de diez centavos acuñada en 1894 se vendió el 1 de septiembre de 2026 por 1,25 millones de dólares en la subasta Rarities Night de Stack’s Bowers Galleries. Es un dime Barber con la marca «S» de la ceca de San Francisco: se acuñaron 24 y hoy solo se confirman nueve.
Haz la cuenta: más de doce millones de veces su valor facial. Y lo mejor no es el precio, sino que la historia termina en una heladería.
¿Por qué solo se acuñaron 24 monedas de diez centavos en San Francisco en 1894?
No hubo edición conmemorativa. La explicación más aceptada es prosaica: la Casa de la Moneda de San Francisco venía de fundir una gran partida de plata gastada y le sobró metal para poco más que un puñado de dimes. El 9 de junio de 1894 salieron 24 piezas de un único par de cuños. Ninguna teoría está documentada del todo.
Unas cuantas se apartaron para el ensayo: la casa de subastas habla de tres y el catálogo de referencia estadounidense, de cinco. Se repartieron, pues, entre 21 y 19. Desde entonces se les sigue la pista con la obstinación que se reserva a la moneda romana más rara de Cómodo o a un cartucho de Mario sin catalogar.
¿Quién se gastó una de ellas en un helado?
Aquí entra la leyenda. La más repetida señala a John Daggett, superintendente de la ceca entre 1893 y 1897 y antes vicegobernador de California: habría regalado tres monedas a su hija Hallie con el encargo de guardarlas. De camino a casa, la chica se gastó una en un helado. Existe un ejemplar tan desgastado que en el gremio lo llaman el Ice Cream Specimen.
El relato hace aguas. Circula desde los años cincuenta, cuando el comerciante Earl Parker dijo habérselo oído a la propia Hallie; antes, una revista numismática ya había publicado otra versión, con la hija de un banquero de Ukiah de protagonista. Y las cuentas no salen: si ocho personas recibieron tres monedas cada una, no quedaba ninguna para el ensayo. Hallie, además, no era una cría: nacida en diciembre de 1878, en junio de 1894 tenía 15 años.

La Hallie real hizo algo más difícil de olvidar: en 1913, Hallie Morse Daggett se convirtió en la primera mujer contratada como vigía de incendios por el Servicio Forestal de Estados Unidos, en el puesto de Eddy Gulch (bosque nacional Klamath, California). Aguantó hasta 1927, unas quince temporadas.
¿Cuánto se ha llegado a pagar por un dime de 1894-S?
El récord es de enero de 2025: 2,16 millones de dólares en Heritage Auctions. En 2019, otro se fue por 1,32 millones con la misma casa que ha vendido este.
Y ahí está el giro. El dime subastado ahora lo compró en noviembre de 1957 un chaval de 19 años por 4.750 dólares y lo revendió por 6.000. Se llama Q. David Bowers, hoy uno de los grandes nombres de la numismática estadounidense, y el apellido de la casa que acaba de rematar la moneda por 1,25 millones es el suyo.
Quedan nueve monedas de diez centavos en unas pocas colecciones y una duda irresoluble: si alguna valió de verdad un helado. Para negocios raros, cuesta superar el portaaviones que Estados Unidos vendió por un céntimo.
Vía Popular Science, la nota de Stack’s Bowers sobre el lote 2056, CoinWeek, Coin World, Numismatic News, PCGS, Wikipedia y el Servicio Forestal de EE. UU.
Foto de portada: Professional Coin Grading Service (dominio público).




