Imagina una caja de cartón con casi cien juegos de Nintendo sin estrenar, apartada y olvidada durante décadas. Cuando por fin alguien se decide a abrirla, resulta que dentro hay una versión del juego que no figuraba en ningún catálogo. Es lo que acaba de pasar en una tienda de Wisconsin.
Noventa y siete cartuchos de Super Mario Bros./Duck Hunt para la Nintendo Entertainment System (NES) han aparecido intactos en OneStopWonders, una tienda de coleccionismo de Waukesha (Wisconsin), y corresponden a una variante del juego que nadie había documentado hasta ahora. La tasadora estadounidense PSA ha calificado cinco de ellos con un 10 perfecto: son los primeros cartuchos de NES que logran esa nota.
¿Cómo acabaron casi cien juegos nuevos en una tienda de segunda mano?
La caja llevaba años en la montaña de material pendiente de revisar de Kevin Braun, el dueño del local, que pensaba sacar los juegos a la venta a unos quince dólares la unidad. Según el relato de la persona que se la vendió, el lote venía de una empresa de recuperación de metales preciosos que tenía contratos para extraer el oro de las placas de circuito, uno de ellos con Nintendo. Esos cartuchos nunca llegaron a pasar por el proceso.
Conviene tomarlo por lo que es: la versión de quien llevó la caja a la tienda. No hay confirmación de la propia Nintendo ni documentación de ese encargo.
¿Qué tiene de raro esta versión de Super Mario Bros.?
Quien se dio cuenta fue Jason Ganos, responsable de la web especializada Nintendo Wire, a quien Braun había pedido ayuda para clasificar el atasco de juegos. La etiqueta trasera no coincidía con ninguna de las variantes catalogadas y los códigos de fabricación tampoco cuadraban: los cartuchos se hicieron en 1993, unos dos años después de la última tirada conocida de este pack.
En cuanto Kevin terminó su historia, noté al instante que se me había ido la sangre de la cara
Ganos describe Super Mario Bros./Duck Hunt como uno de los juegos más documentados de la historia de Nintendo, y ahí está la gracia del asunto: encontrarle una variante nueva viene a ser como descubrir un error de imprenta en un sello que llevaba un siglo circulando sin que nadie se fijara.

¿Cuánto pueden llegar a valer estos cartuchos?
Lo llamativo no es solo la rareza, sino el estado. PSA calificó cinco cartuchos con un 10, sesenta con un 9,8, treinta y uno con un 9,6 y uno con un 9,4. Tres de ellos, uno de los dieces incluido, están en la Summer Pop Culture Elite Auction de la casa Goldin, con la puja abierta hasta el 9 de septiembre.
Cuánto pagará alguien por ellos es una incógnita: al tratarse de una variante recién documentada, no hay precio de referencia. Tampoco es un mercado que atienda mucho a razones, entre cromos de Pokémon de cinco millones de dólares y simuladores de granjas para Nintendo DS que cuestan lo que un coche usado. Hasta el metro de Nueva York ha subastado sus viejas máquinas de MetroCard.
Treinta y tres años después de salir de fábrica, esos noventa y siete cartuchos siguen sin estrenar. Y, tal y como están las cosas, no los va a jugar nadie.
Vía Nintendo Wire, ABC News, Time Extension, Old School Gamer Magazine y UPI.

