La Marina estadounidense se quitó de encima el Kitty Hawk por 0,01 dólares. El comprador no pagaba por el barco, sino por el derecho a despiezarlo…
Un buque de más de 300 metros de eslora, con una cubierta de vuelo de más de 80 metros de ancho y casi medio siglo de servicio a sus espaldas. Precio de venta: un céntimo. No es una errata ni una subasta benéfica: es lo que ingresó la Marina de Estados Unidos por quitarse de encima el portaaviones USS Kitty Hawk.
En octubre de 2021, el Mando de Sistemas Navales de Estados Unidos (NAVSEA) vendió el USS Kitty Hawk y el USS John F. Kennedy a la empresa International Shipbreaking Limited, de Brownsville (Texas), por un céntimo de dólar cada uno. Lo que compraba la empresa no era un barco: era el derecho a remolcarlo, descontaminarlo, despiezarlo y quedarse el metal.
¿Por qué un portaaviones se vende por un céntimo?
Porque lo que cambia de manos no es un tesoro, es una factura. Desguazar un buque de guerra son años de trabajo, retirada de residuos peligrosos y permisos; el comprador acepta el marrón porque un casco así es una mina de acero, hierro y metales no ferrosos.
«Los importes de los contratos reflejan que la empresa contratada se beneficiará de la venta posterior de chatarra de acero, hierro y minerales metálicos no ferrosos», explicó a la prensa Alan Baribeau, portavoz del NAVSEA.
Cuando ese cálculo no sale, paga el contribuyente. Con el USS Enterprise, el primer portaaviones nuclear del mundo, la cuenta de retirarlo y desguazarlo ronda ya los 1.300 millones de dólares: sus ocho reactores no se venden al peso. Otra liga, la misma en la que juega el portaaviones más caro jamás construido.
¿Por qué tardó cuatro meses y medio en llegar al desguace?
El 15 de enero de 2022, el Kitty Hawk salió remolcado del astillero naval de Puget Sound, en Bremerton (estado de Washington), enganchado al remolcador Michele Foss. Como no cabe por el canal de Panamá, tuvo que bajar por el Pacífico, rodear el extremo sur de Sudamérica y volver a subir hasta el golfo de México: un rodeo de más de 25.000 kilómetros a paso de remolque, para un barco que en activo pasaba de los 30 nudos y lanzaba sus cazas con catapultas de vapor. Atracó en Brownsville el 31 de mayo de 2022.

¿Cuánto se paga en España por un portaaviones jubilado?
Aquí la cuenta salió al revés: la Armada cobró. Vendió el Príncipe de Asturias en 2017 por 2.733.000 euros a la española Surus Inversa y la turca Leyal, que lo desmontaron en el puerto de Aliaga (Turquía). Había salido a subasta por 4,8 millones de euros y tardó más de un año y varias rebajas en encontrar comprador.
El Kitty Hawk, botado en 1960 y retirado en 2009, fue el último portaaviones de propulsión convencional en servicio de la Marina estadounidense: nada de reactores, solo fuelóleo. Un coloso que nunca pasó desapercibido y que acabó valiendo, sobre el papel, menos que la moneda que hay que meter en el carro del supermercado.
Vía The War Zone, National Security Journal, The Maritime Executive, USNI News, USNI News (Enterprise) e Infodefensa.




