Lo compraron en un mercado de antigüedades porque los ojos saltones de juguete le hacían gracia. Salió a subasta como zorro y se fue por 50.000 libras…
Una cabeza de zorro disecada, comprada por 50 libras en un mercado de antigüedades británico, resultó ser la de un tigre de Tasmania, el marsupial carnívoro cuyo último ejemplar conocido murió en 1936. Salió a subasta catalogada como zorro y se remató en 50.000 libras.
Y el motivo de la compra original es aún mejor.
El vendedor la había comprado simplemente porque los ojos saltones de juguete que llevaba pegados le hacían gracia.
Andrew Stowe, subastador de Auctioneum
La venta fue el 11 de agosto de 2026 en Auctioneum, una casa de subastas de Bristol, que la sacó con una estimación de entre 30 y 50 libras. Con las comisiones, el precio final se fue a 62.600 libras.
¿Cómo se dio cuenta de que no era un zorro?
Por los dientes. James Cranfield, coleccionista británico de historia natural con una tienda de curiosidades en Southend-on-Sea (Essex), se fijó en los incisivos y le cuadraron mal. Los zorros y los perros tienen seis incisivos superiores entre los colmillos; el tilacino, por ser un marsupial, tiene ocho.
Y no fue el único que ató cabos: según contó a la ABC australiana, cuando arrancó la puja apareció otro comerciante que había llegado a la misma conclusión, y entre los dos empujaron el precio hasta las cinco cifras. No es el primer lote mal catalogado que acaba valiendo mil veces lo que pedían.
Después llegaron las radiografías, y enseñaron algo mejor de lo esperado: bajo el relleno seguía el cráneo, completo y casi intacto. Steven Sleightholme, director de la International Thylacine Specimen Database —el censo mundial de ejemplares de la especie—, confirmó a partir de las radiografías, y en concreto de la dentadura, que la cabeza montada es de tilacino.

¿Por qué una cabeza disecada vale 62.600 libras?
Porque quedan poquísimas. Según la casa de subastas, del tilacino se conserva algo más de un centenar de ejemplares taxidermizados en museos y colecciones; y según la base de datos internacional, esta es una de las dos únicas cabezas montadas que se conocen. Lo que suele salir al mercado son pieles y cráneos, no cabezas; rarezas de especies extinguidas, como el bolso de piel de T. rex.
El tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) no era ni tigre ni perro: era un marsupial carnívoro, con entre quince y veinte rayas oscuras del lomo a la cola y unas mandíbulas grandes y potentes. Perseguido durante décadas en Tasmania, el último ejemplar conocido murió en el zoo Beaumaris de Hobart el 7 de septiembre de 1936.
¿Y ahora qué van a hacer con ella?
Registrarla, para empezar: el ejemplar pasa a figurar en ese censo mundial. Y hay cola para tocarla. Según la ABC australiana, Andrew Pask, responsable de biología de Colossal Biosciences —la empresa que trabaja en «desextinguir» al tilacino—, espera tomar muestras en los próximos meses para sacarle el genoma.
Así que una cabeza que entró en la sala como zorro, con ojos de broma y una estimación de 30 libras, puede acabar aportando ADN a un proyecto de desextinción. Al lado de eso, una moneda de diez centavos por 1,25 millones casi parece una compra sensata. La próxima vez que veas un bicho disecado en un rastro, cuéntale los dientes.
Vía Auctioneum, ABC News, ABC News (radiografías), ScienceAlert y SWNS. Datos de la especie, Australian Museum. Foto de portada: © Auctioneum.




