Una boya de Canadá cruza el Atlántico y encalla en Irlanda

Pesa unas 3,5 toneladas, silba con las olas y ha aparecido varada en la isla irlandesa de Achill. La Guardia Costera de Canadá dice que sus boyas son así…

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Pesa unas 3,5 toneladas, silba con las olas y ha aparecido varada en la isla irlandesa de Achill. La Guardia Costera de Canadá dice que sus boyas son así…

Hay quien cruza el Atlántico en avión, quien lo cruza en velero y quien lo cruza sin pedir permiso a nadie. Una boya de la Guardia Costera de Canadá de unas 3,5 toneladas ha aparecido varada en la isla de Achill, en el condado de Mayo (Irlanda), tras atravesar el océano Atlántico a la deriva. El consejo del condado, el Mayo County Council, la ha definido como un «visitante inusual».

¿Qué ha aparecido en la costa de Achill?

Una boya de señalización marítima de las grandes, de las que se fondean para guiar a los barcos. No es un trasto cualquiera: según el Mayo County Council, está pensada para llevar una luz de navegación y, además, para emitir un silbido característico gracias al movimiento de las olas, lo que la convierte en una ayuda a la navegación especialmente reconocible.

El truco de estas whistle buoys es casi poético: el vaivén del agua atrapa y comprime aire en una cámara abierta por abajo y ese aire sale por un silbato, como recoge la definición de Dictionary.com. Sin pilas ni enchufe: la energía la pone el propio mar. Quién sabe cuánto habrá silbado por el camino.

¿Qué dijo la Guardia Costera de Canadá?

El consejo del condado se puso en contacto con la Guardia Costera canadiense, que le explicó que sus boyas tienen fama de ser «muy amistosas» y que, de vez en cuando, cogen la costumbre de viajar lejos de casa. Lo que nadie ha contado, por ahora, es desde qué punto de Canadá salió ni cuánto tiempo ha pasado flotando, como su compatriota la isla flotante del embalse Williston, que también apareció donde no tocaba.

¿Qué van a hacer con la boya?

Dejarla donde está no es opción. El temor es que vuelva a flotar sola y se convierta en un peligro para los barcos o para las infraestructuras de la costa. El plan es reflotarla, remolcarla hasta el muelle de Roonagh y, de ahí, trasladarla a uno de los depósitos del consejo del condado.

«Nuestro objetivo principal es garantizar la recuperación segura de la boya y evitar que se convierta en un peligro para la navegación o las infraestructuras costeras», David Mellett, director de servicios con responsabilidad en el área marina del Mayo County Council.

Mellett añadió que la Guardia Costera de Canadá les ha facilitado información técnica para la operación y que el episodio sirve para recordar los lazos históricos y actuales entre Mayo y Canadá. El consejo lo resume así: generaciones de emigración han tejido vínculos familiares, culturales y comunitarios entre ambos lugares, y la boya es un símbolo inesperado de ellos.

¿Volverá algún día a Canadá?

Por ahora nadie ha hablado de billete de vuelta. El consejo cerró su comunicado con retranca irlandesa: si los canadienses quieren volver a ver su boya, quizá tengan que hacer un viaje especial a Mayo para recogerla. No sería la primera vez que alguien llega a Irlanda sin haberlo planeado: que se lo digan a Wrong Way Corrigan, que iba a California y aterrizó en Dublín. Y en materia de fugas canadienses de largo recorrido, la boya deja en ridículo a la tortuga Molly de Manitoba.

Vía Mayo County Council, Connacht Telegraph, Midwest Radio, The Canadian Press (CP24) y UPI.

Foto de portada: Mayo County Council.