Imagina pagar medio millón de euros por un bolso. Ahora imagina que ese bolso está hecho, supuestamente, con la piel de un bicho que llevaba 67 millones de años criando malvas. Pues alguien lo fabricó, lo sacó a subasta… y se pegó un batacazo de los buenos.
El protagonista es un bolso de mano de color verde azulado, silueta angular y tres incisiones que recuerdan al zarpazo de un dinosaurio. Lo firma la etiqueta berlinesa Enfin Levé, pero la estrella no es el diseño: es el material. Sus creadores aseguran que es «piel de T. rex» cultivada en laboratorio.
De un fémur en Montana a una pasarela de Berlín
La receta, según las empresas detrás del invento (las firmas The Organoid Company y Lab-Grown Leather junto a la agencia VML), suena a ciencia ficción. Partieron de restos de colágeno hallados en un fémur fosilizado de Tyrannosaurus rex en Estados Unidos, reconstruyeron el «plano» genético de esa proteína y lo metieron en las células de otro animal para que fabricaran el material. El resultado, curtido como cuero, no es plástico vegano: es tejido biológico.
«Es 100% piel. Y al mismo tiempo procede de un animal que se extinguió hace 67 millones de años», resumía el experto Iacopo Briano.

Medio millón de euros y ni una puja a la altura
Aquí llega el chasco. La pieza salió a la venta el 11 de junio en la casa Drouot de París, con una horquilla de salida de entre 300.000 y 500.000 euros. ¿El problema? Las pujas apenas superaron los 150.000 euros, así que el bolso se quedó sin dueño. Un fiasco que recuerda a otras subastas igual de insólitas, aunque otras veces el martillo sí premia lo raro, como aquel astrolabio del siglo XVII que reventó su precio.
La comunidad científica, además, mira de reojo. La paleontóloga Melanie During advierte de que el colágeno solo se conserva en los huesos de dinosaurio como fragmentos sueltos, imposibles de usar para «recrear» la piel de un tiranosaurio. Dicho de otro modo: llamarlo piel de T. rex es, como poco, muy generoso.
Sea cuero jurásico o marketing de altos vuelos, el caso es que el dinosaurio ha vuelto a dar guerra. Y van unas cuantas: hace nada un dinosaurio animatrónico ardía por un rayo en Kansas. Parece que, vivo o extinto, el T. rex sigue sin encontrar la paz… ni comprador.

