En un cementerio de Shrewsbury hay una losa que pone EBENEZER SCROOGE. No es atrezo: es una tumba de verdad, y su ocupante original es un misterio…
En el cementerio de la iglesia de St Chad’s, en Shrewsbury (Inglaterra), hay una losa tumbada en el suelo con dos palabras talladas: EBENEZER SCROOGE. No es atrezo ni la broma de un cantero aburrido. Es una lápida auténtica y reaprovechada: el equipo de una película le grabó ese nombre encima y allí sigue.
Lo mejor es lo que nadie sabe: debajo hay alguien enterrado, pero su inscripción se había borrado tanto que, cuando llegó el rodaje, ya nadie sabía de quién era la tumba. Ebenezer Scrooge, personaje de ficción, tiene lápida propia sobre los restos de un desconocido.
¿Por qué hay una lápida de Scrooge en un cementerio inglés?
La culpa es de A Christmas Carol (Cuento de Navidad), la adaptación de 1984 que dirigió Clive Donner con George C. Scott de Scrooge. Se rodó en Shrewsbury, la cadena estadounidense CBS la emitió el 17 de diciembre de aquel año y en Gran Bretaña pasó por los cines.
Para la escena del Fantasma de las Navidades Futuras hacía falta una tumba. En vez de fabricarla, la producción se fijó en una losa antigua cuya inscripción ya se había comido la intemperie, pidió los permisos y talló encima el nombre del personaje.
«Tuvieron que ir al Ministerio del Interior a pedir permiso y todo lo demás, pero nadie sabía de quién era»
Lo cuenta Martin Wood, pregonero de Shrewsbury, que en aquel rodaje hizo de doble de cuerpo de los fantasmas de las Navidades Presentes y Futuras gracias a sus 2,18 metros de estatura.
¿De quién es realmente esa tumba?
De un desconocido, y el propio Wood explica dónde mirar para comprobarlo: «Si te fijas en la parte de abajo de la tumba, la más cercana al camino, todavía se distingue un poco de escritura». Se aprecian trazos gastados bajo el nombre nuevo, como un palimpsesto de piedra. Tampoco sería la primera piedra vieja con destino inesperado: ahí está el sarcófago romano reconvertido en maceta.

La piedra se quedó donde estaba y terminó siendo atracción: en la iglesia cuentan que los visitantes preguntan por ella constantemente y en Navidad entra en las rutas guiadas de la ciudad. Igual que los fans que rescataron la capilla de La noche de los muertos vivientes, aquí un decorado acabó convertido en patrimonio.
¿Qué pasó cuando rompieron la lápida?
A finales de noviembre de 2024 alguien la destrozó. La losa quedó partida en pedazos y el nombre dejó de leerse. Helen Ball, secretaria del Ayuntamiento de Shrewsbury, contestó con el único chiste posible: «Si a los fantasmas del pasado, el presente y el futuro les apeteciera visitarlos en mitad de la noche, tirarlos al suelo y romperlos en pedazos, creo que sería un castigo perfecto».
El desenlace es todavía más dickensiano. El ayuntamiento organizó la reparación y la empresa de canteros Midland Masonry la hizo sin cobrar un céntimo. A primeros de diciembre, justo a tiempo para la Navidad, la piedra volvía a su sitio con las costuras del arreglo a la vista. A la tumba de Ebenezer Scrooge le acabaron aplicando el presupuesto más generoso que existe: cero.
Vía Atlas Obscura, Smithsonian Magazine, Shropshire Star, Shropshire Live, Talker, The Washington Post y el Ayuntamiento de Shrewsbury. Más historias así: el campeonato húngaro de cavar tumbas y el cuadro perdido que apareció colgado en Stuart Little.
Foto de portada: Nabokov / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.




