De Niro condujo un taxi de verdad y casi nadie lo reconoció

Se sacó una licencia real de taxista en Nueva York para preparar Taxi Driver. La anécdota famosa de aquel pasajero, dice él, no fue así…

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Se sacó una licencia real de taxista en Nueva York para preparar Taxi Driver. La anécdota famosa de aquel pasajero, dice él, no fue así…

Para meterse en la piel de Travis Bickle, Robert De Niro no se limitó a leer el guion: se sacó una licencia real de taxista de la ciudad de Nueva York y salió a recoger clientes de verdad. Sin cámaras, sin rodaje y cobrando carreras como cualquier otro conductor.

Taxi Driver, dirigida por Martin Scorsese con guion de Paul Schrader, se rodó en el verano de 1975. Lo que nadie tiene claro —ni las fuentes que llevan cincuenta años contándolo— es cuánto duró aquello y qué pasó dentro del coche.

¿Cómo encontró tiempo para conducir un taxi?

El calendario no ayudaba. De Niro estaba en Italia rodando 1900, de Bernardo Bertolucci, y ha contado que se montó un puente aéreo particular: acababa el viernes en Roma, volaba a Nueva York, se pasaba el fin de semana al volante y el lunes se presentaba otra vez ante Bertolucci.

El rodaje arrancó en junio de 1975: estaba planificado para cuarenta días y Scorsese reconoció que se pasó al menos cinco, según el catálogo del American Film Institute. El trabajo de campo tenía que caber antes.

Taxi Checker amarillo restaurado aparcado en una calle de Manhattan, el modelo de taxi que conduce Travis Bickle en Taxi Driver
Un Checker A11 restaurado en Manhattan: el taxi más icónico del Nueva York de los setenta y el modelo que conduce Travis Bickle. Foto: Jim Henderson, Wikimedia Commons (CC0).

¿Cuánto tiempo estuvo de taxista?

Aquí no hay dos versiones que coincidan. El propio De Niro lo rebaja a unas dos semanas al volante. El Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin, que conserva la licencia dentro del archivo del actor, lo deja en poco más de una semana. Y por las webs de cine circula, sin fuente identificable, una cifra de turnos de doce horas durante más de un mes.

Nadie le fichaba la entrada, así que la duración depende de a quién se pregunte. Hollywood va sobrado de rutinas raras —ahí sigue el guionista que escribía en la bañera—, pero pocas dejan papeleo oficial.

¿Qué le dijo el pasajero que lo reconoció?

La anécdota que todo el mundo repite se la contó Scorsese al crítico Roger Ebert en una entrevista de 1976. El director lo había acompañado varias noches y describió un anonimato absoluto: la gente decía y hacía cualquier cosa detrás, como si el conductor no existiera. Hasta que subió un antiguo actor y leyó el nombre en la licencia.

«El año pasado ganaste el Oscar y ahora estás otra vez conduciendo un taxi», le soltó. De Niro le explicó que solo estaba documentándose. «Ya, Bobby. Lo sé. Yo también he pasado por ahí».

Suena redonda. Demasiado. Muchas versiones que circulan hoy le ponen al pasajero palabras que no aparecen en el texto de Ebert. Y preguntado por ella décadas después en el programa de Rich Eisen, De Niro no la confirmó: dijo que era una buena historia, pero que él no lo recordaba así. Solo hubo un pasajero que lo miró por el retrovisor y pareció ubicarlo. Nadie mira al taxista.

Hay un testimonio a favor de la versión aburrida, y es perfecto. El periodista Mark Carducci, que cubría el rodaje para la revista Millimeter, se subió a aquel taxi meses antes y no cayó en quién iba al volante hasta mucho después. Llevaba encima justo el importe de la carrera, así que se bajó sin propina.

Un motivo más para desconfiar del mito: De Niro ganó el Oscar por El padrino: Parte II en abril de 1975 y el rodaje empezó en junio. La frase del pasajero tenía poco margen para ocurrir. Al lado de esto, las locuras de otros actores por un papel parecen sensatas.

Vía Mental Floss, RogerEbert.com y el AFI Catalog.