En 2011 el cementerio de Evans City iba a tirar abajo la capilla que sale en la película de George Romero. Un técnico del rodaje pidió ayuda a los fans…
La capilla que aparece en La noche de los muertos vivientes estuvo a punto de acabar en un montón de escombros. En 2011 la asociación del cementerio de Evans City, en Pensilvania, decidió demoler el edificio, que llevaba años tapiado. Lo salvaron los seguidores de la película: reunieron el dinero y lo restauraron.
Y no es una capilla cualquiera: ese cementerio es donde George A. Romero rodó en 1967 la secuencia que abre su película de 1968, con Johnny burlándose de su hermana Barbra entre las tumbas.
¿Por qué iban a demoler la capilla?
Porque ya no le servía a nadie. El edificio de piedra llevaba tiempo con las ventanas tapiadas y los operarios lo habían usado décadas como almacén. Los canalones caídos hicieron el resto: el agua se escurría pegada a los muros en vez de alejarse y acabó tocando los cimientos, según explicó a la CBS de Pittsburgh Gary Streiner, técnico de sonido del rodaje original y hermano de Russ Streiner, el actor que interpreta a Johnny.
En septiembre de 2011 la asociación del cementerio aceptó aplazar la piqueta con una condición: que en un año aparecieran los cerca de 50.000 dólares que costaba arreglarla.
¿Quién pagó la restauración?
Streiner montó una campaña, Fix the Chapel, y se la lanzó a los aficionados al cine de terror. Funcionó, aunque no era una causa evidente: durante años la película no tuvo buena prensa por allí.
«Había un sector enorme que en cierto modo miraba La noche de los muertos vivientes por encima del hombro, como adoración al diablo», recordaba Gary Streiner en la radio pública WESA.
Salió el dinero y la capilla reabrió en 2014. Cortó la cinta el propio Romero. Para hacerse una idea, la película entera costó unos 114.000 dólares.
¿Qué se puede ver hoy en el cementerio?
El de Evans City es un cementerio en activo, así que la visita pide modales. Ahí siguen las lápidas del plano. Una de las más buscadas es la de Nicholas Kramer (1842-1917), veterano de la Guerra de Secesión: es la columna a la que se agarra Barbra en la escena de la frase más famosa de la película, «They’re coming to get you, Barbra» («vienen a por ti, Barbra»).

¿Por qué esta película está en todas partes?
Por un despiste. El distribuidor cambió el título original, Night of the Flesh Eaters, por el definitivo, y en el cambio las copias se quedaron sin el aviso de copyright que exigía entonces la ley estadounidense. La película cayó en el dominio público y hoy cualquiera puede copiarla. En 1999 la Biblioteca del Congreso la declaró culturalmente significativa.
En 2022 el Carnegie Science Center de Pittsburgh imprimió una réplica en 3D —unas cien horas de impresión— y la plantó en su maqueta ferroviaria en miniatura. Nicole Wilhelm, responsable de la maqueta, lo explicó así a WESA: intentan ser lo más realistas posible y, claro, en el pueblo en miniatura también muere gente, «así que ahora por fin tenemos un cementerio donde puedan descansar».
No está mal para un edificio que iba camino del contenedor. Si te van los cachivaches rescatados por devoción, tenemos una cabeza de perro con placa oficial, un robot de 1956 acreditado como actor y un cuadro perdido en una película.
Vía Atlas Obscura, Image Ten, CBS News Pittsburgh, WESA y The Worldwide Guide to Movie Locations.
Foto de portada: Marty Aligata, CC BY-SA 4.0 (la capilla en 2009).




