Cuatro mil personas mueven un torreón japonés tirando de cuerdas

Se apuntaron 8.000 para 1.800 plazas. En Hirosaki, grupos de ochenta se turnaron con la cuerda para devolver el torreón a su muralla de piedra…

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Se apuntaron 8.000 para 1.800 plazas. En Hirosaki, grupos de ochenta se turnaron con la cuerda para devolver el torreón a su muralla de piedra…

Imagina que el ayuntamiento te ofrece agarrar una cuerda de treinta metros y tirar, con otras setenta y nueve personas, de un castillo. En Hirosaki hubo 8.000 solicitudes para 1.800 plazas.

A finales de agosto de 2026, unas 4.000 personas movieron a mano el torreón del castillo de Hirosaki, en la prefectura de Aomori, al norte de Japón. Avanzaron cerca de cinco metros con el hikiya, la técnica tradicional japonesa que consiste en montar el edificio sobre raíles y arrastrarlo entero.

¿Por qué había que mover un castillo?

La culpa es de un terremoto de 1983, que destapó el abombamiento de la muralla sobre la que se apoyaba el torreón y el miedo a que un futuro seísmo se lo llevara por delante. Reparar el muro exigía desmontarlo piedra a piedra, y antes había que apartar el edificio, que pesa unas 400 toneladas.

Así que en 2015 lo desplazaron unos 70 metros dentro del parque y allí se quedó, sobre una plataforma provisional, más de una década. La reapertura completa al público no llegará hasta 2033, un plazo que deja en nada la reforma eterna de Westminster.

Torreón blanco de tres plantas con tejados de teja verde sobre una base baja en un parque, con el monte Iwaki nevado al fondo
El torreón en mayo de 2022, lejos de su muralla. Foto: 掬茶 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

¿Cómo se mueve un edificio sin desmontarlo?

El hikiya no es una ocurrencia moderna: en Japón se usa desde antiguo para colocar construcciones enteras sobre rodillos o raíles y cambiarlas de sitio sin tocar un tabique. Así se mueve un edificio histórico intacto, sin arriesgarse a estropearlo.

La coreografía fue de precisión lenta: grupos de unas ochenta personas se turnaban con cuerdas de treinta metros y el torreón avanzaba poco más de un metro por jornada. Del regreso, solo unos cinco metros se han hecho a pulso; el resto lo cubre la maquinaria. El ayuntamiento ha explicado que la prioridad es dejar el torreón asentado sobre su base antes de la primera nevada.

Raíles metálicos tendidos sobre tierra frente a la base del torreón de Hirosaki, cubierta por un andamio gris
Los raíles y la base del torreón bajo andamios, el 23 de agosto de 2026. Foto: 掬茶 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

¿Quién se apunta a tirar de un castillo?

Mucha más gente de la que cabía: 8.000 solicitudes para las 1.800 plazas de las jornadas de cuerda del 22 y el 23 de agosto, cuatro veces más peticiones que sitios. Kensuke Hayasaka, jefe de Parques y Zonas Verdes del ayuntamiento, contó que llegaron inscripciones del resto de Japón y del extranjero, desde el sudeste asiático hasta Norteamérica. En el país de los santuarios para peluches, la sorpresa dura poco.

Entre los más entusiastas estaba Katsumi Terada, de 82 años, que ya tiró de la cuerda once años antes, cuando el torreón se marchó.

Entonces me pregunté, con cierta inquietud, si seguiría por aquí para verlo volver a su base. Pero fíjese: perseveré. Estoy vivo y bien.

¿Qué tiene de especial este torreón?

El castillo se terminó en 1611 como sede del clan samurái Tsugaru. Su torreón original, de cinco plantas, ardió en 1627 cuando un rayo alcanzó un almacén de pólvora; el que ahora vuelve a su muralla se levantó en 1810, ya solo con tres. Es uno de los doce torreones originales que quedan en Japón y el único de Tohoku: si se rompe, no hay repuesto. En Osaka hizo falta un donante anónimo con lingotes de oro.

Ha sobrevivido a un rayo, a la pólvora y a un terremoto; lo último, a cuatro mil vecinos tirándole de la cuerda. Al lado, arrastrar una piedra por el Camino de Santiago parece un paseo.

Vía AFP / The Standard, Fox News, Smithsonian Magazine, Xataka Magnet, Japan Guide y el parque de Hirosaki. Portada: ilustración con IA.