Un armario de cocina de nueve metros con escalera y mirador

Réplica gigante de un armario de cocina de madera adosada a un muro de ladrillo, con escalera y personas asomadas al mirador
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Imagina subir tres alturas por unas escaleras, asomarte a un mirador y caer en la cuenta de que la construcción a la que te has encaramado es, literalmente, un armario de cocina. Pasa desde este verano en Nappanee, un pueblo del norte de Indiana, a unos 240 kilómetros de Indianápolis.

La réplica mide nueve metros de alto (30 pies), reproduce un mueble llamado Dutch Kitchenette y la casa la ha bautizado como el mayor armario Hoosier del mundo, un título que se han puesto ellos mismos. Se levanta contra un muro de ladrillo, tiene escaleras que suben a un altillo y desde arriba se ve entero Coppes Commons, la antigua fábrica de Coppes Napanee reconvertida en mercado cubierto, taller de artesanos y museo.

¿Por qué un pueblo de Indiana levanta un armario de nueve metros?

Porque cumple 150 años. Coppes Napanee es, según la propia compañía, una de las dos firmas que fabricaron armarios Hoosier hace más de un siglo y siguen existiendo; de hecho aún hace armarios a medida en el edificio de al lado. Su propietario y presidente, Wesley Mast, cuenta a la agencia AP que hay quien pregunta por qué demonios alguien construiría un armario tan grande. A esos les responde siempre «¿por qué no?».

¿Qué era un armario Hoosier y por qué lo llamaban piano de cocina?

Un armario Hoosier era una estación de trabajo y almacenaje exenta que centralizaba la preparación de la comida en las casas estadounidenses de principios del siglo XX, cuando la cocina no tenía armarios empotrados ni, por supuesto, microondas. Dentro cabían la harina, el azúcar, las especias y el pan, traía tamizador de harina incorporado y venía acompañado de pequeños libros con recetas de la época. AP recoge el apodo que se ganó: «pianos de cocina», porque todo lo necesario quedaba a un brazo de distancia.

Armario de cocina Hoosier de principios del siglo XX, de madera clara, con puerta de persiana, encimera esmaltada y cajones
Un armario Hoosier conservado en su estado original, con puerta de persiana y encimera metálica esmaltada. Foto: Kepster578 (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Mary Figueroa, conservadora de Historia del Museo del Estado de Indiana —que guarda cuatro de estos muebles—, explica que antes de que llegara el Hoosier una cocina se apañaba con unos estantes, una mesa de trabajo aparte y una alacena en un rincón.

«Pero este era un mueble que en cierto modo lo unificaba todo, permitía a las mujeres ahorrar pasos y tener al alcance de la mano todo lo que pudieran necesitar para preparar una comida»

¿Cómo pasó de imprescindible a antigualla?

El nombre viene de Hoosier Manufacturing Co., su mayor fabricante. Según Figueroa, llegó a haber 5.000 distribuidores de armarios Hoosier repartidos por el país, y la publicidad prometía sin despeinarse «reforzar tu matrimonio» y «hacerte más guapa» por el tiempo y los pasos que le ahorraba a la mujer de la casa. Triunfaron desde la década de 1890 hasta los años treinta y se apagaron tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el armario empotrado de pared a pared se convirtió en la norma en la obra nueva.

Queda la ironía: el mueble que se inventó para no dar pasos de más en la cocina ha acabado convertido en un monumento de nueve metros al que hay que subir por una escalera. Y no guarda ni un gramo de harina.

Vía Associated Press, Woodworking Network y Coppes Commons.