La torre inclinada de Toruń y su leyenda de amor prohibido

En el casco medieval de Toruń, una torre de ladrillo lleva 800 años ladeada. La ciencia culpa al suelo blando; la leyenda, a un caballero enamorado…

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En el casco medieval de Toruń, una torre de ladrillo lleva 800 años ladeada. La ciencia culpa al suelo blando; la leyenda, a un caballero enamorado…

Imagina un torreón de ladrillo que lleva 800 años a punto de caerse y nunca se decide. En el casco medieval de Toruń, al norte de Polonia, hay una torre tan descaradamente torcida que parece un montaje. No lo es: es real, es del siglo XIII y sigue firme en su sitio, ladeada y tan campante.

La Torre Inclinada de Toruń (Krzywa Wieża) formaba parte de la muralla defensiva que levantó la Orden Teutónica. Se hizo con pesado ladrillo rojo sobre un terreno blando y arcilloso, así que en cuanto la terminaron empezó a asentarse hacia un lado. Hoy su parte superior está desplazada cerca de 1,5 metros respecto a la base: lo justo para que mirarla de frente maree un poco.

La leyenda del caballero enamorado

La geología es la explicación aburrida. La divertida es la leyenda local. Cuentan que allí vivían caballeros teutones con voto de castidad y que uno se prendó de la hija de un rico mercader. Al descubrirse el idilio, le impusieron un castigo poético: construir una torre tan torcida como se había desviado él de la norma.

Dicen que quien tiene algo que esconder no logra mantener el equilibrio pegado al muro inclinado.

De ahí sale el pasatiempo estrella del sitio: colocarse de espaldas contra la torre e intentar aguantar sin dar un paso. Los turistas hacen cola para probarse, y el suelo se lleva por delante más de un ego.

La torre inclinada de Toruń junto a un granero gótico y la calle adoquinada del casco medieval polaco
La torre, integrada en la muralla del casco histórico de Toruń. Foto: Mike Peel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

De cárcel a icono turístico

La torre ha tenido varias vidas. Dejó de ser defensiva en el siglo XVIII y pasó a funcionar como cárcel de mujeres; después albergó viviendas, comercios y oficinas. Por dentro nivelaron los suelos para poder habitarla, de modo que la inclinación se disfruta sobre todo desde fuera. No es el único edificio que reta a la gravedad: en China hay una torre que se inclina 45 grados hasta formar una pirámide habitada, y en Croacia, una casa que un palacio entero no logró tragarse.

Toruń, además, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y ciudad natal de Copérnico, así que la torre juega en buena compañía. Y si te tira el ladrillo con pasado sombrío, hay más de donde elegir: la cinta de correr también nació como castigo carcelario. ¿Que la de Pisa se inclina más? Puede, pero no tiene detrás una leyenda de amor prohibido.

Vía Neatorama.