Tornados de fuego para limpiar vertidos de petróleo en el mar

Torbellino de fuego de varios metros girando sobre un vertido de petróleo ardiendo en una prueba para limpiar el mar
Imagen: Dr. Elaine Oran / Texas A&M University College of Engineering
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Un vertido de petróleo en el mar es una de esas catástrofes que parecen imposibles de limpiar sin empeorarlo todo. Y, sin embargo, un grupo de ingenieros de Texas propone una solución tan espectacular como contraintuitiva: provocar un tornado de fuego y dejar que se lo coma.

No es ciencia ficción. En las instalaciones de la Universidad de Texas A&M, un equipo liderado por la física Elaine Oran levantó un torbellino de llamas de más de cinco metros sobre una balsa de crudo y agua. El resultado fue tan eficaz que cuesta creerlo.

Un monstruo de fuego que juega a tu favor

Prender fuego a un vertido para quemarlo no es nuevo: se llama quema in situ. El problema es que es lenta y suelta unas columnas de humo negro y tóxico nada recomendables. La gracia del invento está en domesticar ese fuego.

Para lograrlo usaron una estructura triangular de tres paredes que canaliza el aire y obliga a las llamas a girar sobre sí mismas. Al rotar, el remolino succiona oxígeno extra y arde mucho más caliente. Y ahí aparece la magia: un fuego más limpio y más rápido.

«Los torbellinos de fuego queman el crudo casi el doble de rápido que las balsas de fuego convencionales», señala el estudio, lo que daría a los equipos de limpieza un margen de tiempo decisivo.

Los números acompañan al espectáculo: el remolino consume hasta el 95% del petróleo y reduce el hollín un 40% frente a los métodos tradicionales. Menos mancha en el agua y menos porquería en el aire.

Del laboratorio al océano

La idea del equipo —de Texas A&M y la Universidad de California en Berkeley— es fabricar un dispositivo portátil que se coloque sobre la mancha y dispare el torbellino solo cuando haga falta, de forma controlada. La domesticación del caos, vamos.

No es la primera vez que alguien le da la vuelta al fuego con ingenio: ya vimos un sistema capaz de apagar las llamas con ondas de sonido en lugar de agua. Aquí, en cambio, no se trata de apagar el fuego, sino de ponerlo a currar para salvar la vida de los océanos.

Que el remedio para uno de los mayores desastres ecológicos sea, precisamente, un tornado de fuego de cinco metros dice mucho de lo retorcida y maravillosa que puede ser la física aplicada. A veces, para limpiar el mar, hay que jugar con fuego.

Vía ScienceAlert. Estudio publicado en la revista Fuel (Texas A&M).