La forma del emoji de la caca no es casual: obedece a la misma ley física que dejó perplejo a Charles Darwin con las lombrices hace 144 años…
En 1881, ya mayor y obsesionado con las lombrices, Charles Darwin se quedó mirando sus excrementos. No es la estampa más gloriosa del padre de la evolución, pero el naturalista se topó con un enigma que lo dejó perplejo: ¿por qué la caca de gusano se enrosca en espirales tan pulcras y ordenadas? Nunca lo resolvió. Hemos tardado 144 años en hacerlo.
Y la respuesta, agárrate, también explica por qué el emoji de la caca tiene esa inconfundible forma de montañita con pico. Un equipo de físicos lo acaba de demostrar en Nature Communications y, de paso, ha convertido el icono más memético de tu teclado en una clase de física de manual.
La misma ley que enrosca una cuerda al caer
El mecanismo se llama teoría del enrollamiento elástico: la misma matemática que describe cómo se pliega una cuerda al caer sobre una mesa. Cuando un animal defeca hacia abajo, las heces se van apilando; según crece el montón, la altura de caída disminuye y cada vuelta sale más pequeña que la anterior. Resultado: un cono rematado en punta. Justo el del emoji.
«La mayoría de los animales defeca hacia abajo. El montón crece, la caída se acorta y cada espiral se hace menor: precisamente la forma del emoji de la caca», resumen los autores.
El gusano que defeca contra la gravedad
Darwin se había fijado en otra rareza. Los gusanos de arena (Arenicola) no levantan conos: dejan espirales uniformes, todas del mismo tamaño. ¿El motivo? Expulsan sus heces hacia arriba, desafiando a la gravedad, desde el fondo de su galería. El físico Daniel Bonn, de la Universidad de Ámsterdam, se encontró estos montoncitos perfectos paseando por una playa francesa y dio con un régimen físico nuevo: aquí el tamaño de la espiral ya no depende de la altura.
Para confirmarlo, el equipo no se limitó a observar gusanos. Reprodujeron las formas extruyendo masa de guisante y hasta pasta, midiendo velocidad y altura de caída. Spoiler: los espaguetis blandos obedecen la misma ley que tu intestino.
La ciencia tiene debilidad por estos misterios con telarañas. Hace nada destapó el tumor escondido en El Nacimiento de Venus, logró devolverles plumas de dinosaurio a unos pollos y desenterró cerca de Barcelona un perro-oso de hace 16 millones de años. Lo de la caca en espiral entra en ese club de enigmas viejos por fin resueltos.
Así que la próxima vez que mandes el emoji marrón por el grupo, recuerda que estás enviando, sin saberlo, un diagrama de física de fluidos que llevaba siglo y medio esperando explicación. Darwin estaría encantado.
Vía Phys.org y el estudio publicado en Nature Communications.




