El lápiz que costaba centavos y acabó valiendo 40 dólares

Costaba menos de un dólar en la papelería. Se averió la máquina de una pieza minúscula, dejó de fabricarse y los fieles llegaron a pagar 40 por uno…

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Costaba menos de un dólar en la papelería. Se averió la máquina de una pieza minúscula, dejó de fabricarse y los fieles llegaron a pagar 40 por uno…

Imagina pagar 40 dólares por un lápiz de segunda mano. Pasó de verdad: cuando el Blackwing 602 desapareció de las tiendas, sus fieles se lanzaron a eBay a pelearse por las existencias que quedaban.

El Blackwing 602 era un lápiz de grafito que la Eberhard Faber Pencil Company lanzó en 1934 y que dejó de fabricarse en 1998. En la papelería costaba menos de un dólar; con los años, un solo ejemplar llegó a cambiar de manos por unos 40 dólares. Su prestigio venía de la mina, blanda y muy oscura, y del lema grabado en el cuerpo: Half the Pressure, Twice the Speed (la mitad de presión, el doble de velocidad).

¿Por qué dejó de fabricarse el Blackwing 602?

Lo insólito es que no lo mató la competencia ni un cambio de gustos. Lo mató una máquina averiada.

El Blackwing llevaba una virola plana y alargada —el casquillo metálico del extremo— con una goma de borrar rectangular que se podía subir, bajar y sustituir cuando se gastaba. Por dentro, una pequeña pieza metálica la sujetaba en su sitio. La máquina que fabricaba esa pieza se estropeó, nadie la repuso y, cuando se agotó el remanente, no hubo con qué seguir montando lápices.

Para entonces la marca estaba en manos de Sanford, y las cuentas salían solas: el Blackwing se vendía tan poco frente al resto del catálogo que reponer maquinaria por él no compensaba. En 1998 se acabó, y casi sin hacer ruido. Un final parecido al de esa gema que ya no se puede fabricar.

¿Quién escribía con un Blackwing 602?

La lista de usuarios explica bastante el precio. Lo usaban el escritor John Steinbeck, el animador de los Looney Tunes Chuck Jones y el compositor Stephen Sondheim, entre otros. Steinbeck lo dejó por escrito en Journal of a Novel, el diario que llevó mientras escribía Al este del Edén:

He encontrado un nuevo tipo de lápiz, el mejor que he tenido nunca. […] Se llaman Blackwings y se deslizan de verdad sobre el papel.

Con ese aval, la desaparición se convirtió en fiebre: la misma que mueve a los coleccionistas de cartuchos de Mario. Un objeto de oficina de menos de un dólar pasó a cotizar como el apio en la época victoriana.

¿Se puede comprar hoy un Blackwing 602?

Caja blanca de doce lápices Palomino Blackwing 602 junto a dos lápices grises con virola dorada sobre fondo gris
El Blackwing resucitado por Palomino, con el mismo lema grabado. Foto: Wing602people, CC BY-SA 4.0.

Sí, aunque no es exactamente el mismo lápiz. La empresa californiana California Cedar Products se hizo con la marca en 2008 y relanzó el Blackwing a comienzos de la década de 2010 bajo su división Palomino. Los puristas insisten en que el grafito ya no es el de antes.

La propia marca acaba de enseñar en vídeo cómo los fabrica ahora, y el recorrido tiene poco de californiano: según su relato, el grafito se prepara en Kofu (Japón), el lápiz se monta y se laca a mano en Tokio, y solo las virolas y las gomas se colocan en Stockton, California. Sigue siendo un lápiz. Solo que uno por el que alguien, un día, pagó más de cincuenta veces su precio de tienda.

Vía Blackwing Pages, PRINT Magazine, Salon, pencil talk, Wikipedia y Laughing Squid.

Foto de portada: Wing602people, CC BY-SA 4.0.