El champán podrá llegar a los 15 grados por primera vez

Las uvas llegaron tan cargadas de azúcar que Francia ha levantado por una vez el techo de alcohol que llevaba intacto desde que existe la denominación…

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Las uvas llegaron tan cargadas de azúcar que Francia ha levantado por una vez el techo de alcohol que llevaba intacto desde que existe la denominación…

Un champán podrá llevar hasta 15 grados de alcohol. El Institut national de l’origine et de la qualité (INAO), el organismo que vigila las denominaciones de origen francesas, ha concedido al Comité Champagne una excepción temporal para la cosecha de 2026 que permite comercializar botellas por encima del 13% que marcaba el pliego. Es una derogación inédita: nunca se había autorizado.

¿El motivo? Un verano de calor que adelantó la vendimia como nunca y dejó las uvas rebosantes de azúcar. Y el azúcar de la uva, cuando fermenta, acaba convertido en alcohol.

¿Por qué el champán tenía un tope de 13 grados?

El pliego de la denominación Champagne fija que, tras el enriquecimiento —el azúcar que se añade antes de fermentar—, el vino no pase del 13% de alcohol total una vez hecha la toma de espuma: la segunda fermentación, la que ocurre ya dentro de la botella y fabrica la burbuja. Ese techo no se había tocado nunca.

El nuevo límite tampoco sale de la nada: el 15% es el máximo que la normativa europea admite para un vino no enriquecido, es decir, sin azúcar añadido. La excepción es temporal y se limita a la cosecha de 2026.

¿Cuándo se vendimió en Champaña?

Las primeras tijeras entraron en la viña el 6 de agosto, en Montgueux, y la vendimia se generalizó el 17 de agosto, dos semanas antes que en 2025. Es el arranque más temprano registrado en la región.

La cosecha salió corta —unos 7.000 kilos por hectárea de rendimiento agronómico, frente a los 9.900 del año anterior—, castigada primero por heladas de primavera y después por un verano de cinco olas de calor y sequía. Pero salió dulcísima, con unos mostos excepcionalmente ricos en azúcar. Menos uva y más grado, justo el reverso de lo que pide un vino que presume de fresco y afilado. Podría ser peor: en California se fueron por el desagüe medio millón de galones de vino.

Manos de vendimiadores cortando con tijeras un racimo de uva blanca chardonnay entre las hojas de la viña
Vendimia manual de chardonnay en Avize, en el corazón de Champaña, en una imagen de 2012. Foto: Perguillaume, CC BY-SA 4.0.

Por primera vez desde que existe la denominación, una botella de champán podrá salir de la bodega con 15 grados.

¿Se va a notar en tu copa?

Casi seguro que no. Según el Comité Champagne, el grado de la vendimia se queda de media por debajo de los 12° en el conjunto del viñedo, y la excepción solo va a afectar a unos pocos viticultores. La interprofesión ve en la añada un potencial de grandes, incluso de muy grandes vinos.

Lo que inquieta es el calendario. Maxime Toubart, presidente del Syndicat général des vignerons y copresidente del Comité Champagne, calcula que una vendimia tan rara como esta será la norma dentro de diez o quince años. Mientras tanto, cada cual improvisa como puede: en China han llegado a fabricar lluvia desde los tejados para rebajar la temperatura.

El vino, en todo caso, lleva siglos adaptándose a lo que le echen. Florencia todavía conserva sus ventanas del vino, ventanucos del siglo XVII que reabrieron durante la pandemia. Lo de Champaña es una adaptación más, solo que esta vez la firma un boletín oficial: la burbuja seguirá siendo la de siempre, lo que está cambiando es lo que hay debajo.

Vía France 24 (AFP), Agri-Mutuel, Réussir Vigne, Vinabox, Vinetur y 12×75.