Candy corn, el dulce de Halloween que se vendía como pienso

Nació en Filadelfia en el siglo XIX, se vendió como «comida para pollos» y se fabrica por miles de millones. Aun así, lo han votado el peor de Halloween…

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Nació en Filadelfia en el siglo XIX, se vendió como «comida para pollos» y se fabrica por miles de millones. Aun así, lo han votado el peor de Halloween…

Cada octubre, los supermercados de Estados Unidos se llenan de unos granitos tricolores (blancos, naranjas y amarillos) que unos adoran y otros no soportan. Se llaman candy corn, literalmente «maíz de caramelo», y tienen una historia mucho más rara que su sabor.

El candy corn es un caramelo de azúcar y jarabe de maíz con forma de grano de maíz que se inventó en Filadelfia a finales del siglo XIX y se vendió primero con el nombre de «Chicken Feed», es decir, «comida para pollos». No nació para Halloween: lo de las calabazas llegó décadas después.

¿Quién inventó el candy corn?

La tradición se lo atribuye a George Renninger, un confitero de la Wunderle Candy Company de Filadelfia, aunque la fecha exacta varía según quién la cuente. Lo que sí está claro es quién lo hizo famoso: en 1898, la Goelitz Confectionery Company empezó a fabricarlo en serie. Esa empresa sigue haciéndolo hoy con otro nombre que te sonará más: Jelly Belly, la de las gominolas de sabores.

¿Por qué se vendía como comida para pollos?

Porque en aquella época el maíz era, sobre todo, pienso para animales, no algo que se sirviera en la mesa. Y porque el público estaba en el campo: a comienzos del siglo XX, según National Geographic, cerca de la mitad de la mano de obra del país vivía en granjas. Así que el caramelo salió en una caja con un gallo dibujado y el lema «Something worth crowing for», algo así como «algo que merece un buen quiquiriquí».

Granos de candy corn esparcidos sobre fondo oscuro, con sus franjas blanca, naranja y amarilla vistas de cerca
Las tres franjas del candy corn se vertían a mano, color a color. Foto: liz west, CC BY 2.0.

¿Cómo se fabricaba a mano?

Con mucha paciencia y caminando hacia atrás. Unos operarios llamados stringers recorrían la fábrica de espaldas vertiendo la masa caliente en bandejas de almidón con la forma del grano marcada. Un color por pasada: tres pasadas para cada tanda. Hoy el proceso está mecanizado, pero la receta apenas ha cambiado desde el siglo XIX.

¿Cuánto candy corn se produce al año?

Según la National Confectioners Association, la patronal estadounidense del dulce, se producen unos 35 millones de libras al año (casi 16.000 toneladas), alrededor de 9.000 millones de granos. El mayor fabricante actual es Brach’s. Esa misma asociación incluso le dedica un día propio, el 30 de octubre, víspera de Halloween. La asociación con esa fiesta no llegó hasta mediados del siglo XX, cuando el truco o trato se popularizó.

Se fabrica por miles de millones de granos, tiene su propio día y aun así este año lo han votado como el peor caramelo de Halloween.

En el ranking anual de la tienda CandyStore.com, que se hace desde 2014, el candy corn ha quedado en 2026 como el peor caramelo de Halloween según el voto de unos 3.200 clientes. Y, sin embargo, por ventas es el octavo del país. En una encuesta específica de la misma tienda, con 3.247 respuestas, el 56% dijo que lo adora y el 44% que lo odia. Odiado en las encuestas, fiel en la caja.

No es la única tradición de octubre con un origen inesperado: también tiene su historia el sombrero de las brujas. Y en el capítulo de dulces con pasado raro, ojo al sirope de chocolate de botica o al tópico de los policías y los donuts.

Vía Laughing Squid, National Geographic, Farmers’ Almanac, Universidad de Georgia, Wikipedia y CandyStore.com.

Foto de portada: Evan-Amos, dominio público.