Por qué los policías comen donuts y de dónde viene el tópico

Coche patrulla clásico de noche ante una donutería iluminada de neón con un policía tomando café y un donut, origen del tópico
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Lo has visto en mil películas y series: el coche patrulla aparcado frente a una cafetería, el agente con un vaso de café en una mano y un donut a medio morder en la otra. El tópico del policía comedonuts es tan viejo como el cine negro, pero casi nadie sabe de dónde salió. Y no, no es por vagos ni por glotones.

La fama nació en Estados Unidos en los años 50 por un motivo puramente logístico: las donuterías eran de los pocos locales abiertos toda la noche, justo cuando los agentes del turno de madrugada necesitaban un sitio caliente donde parar. El resto lo hizo la costumbre.

¿Por qué las donuterías y no otro sitio?

Hay que viajar a una época sin gasolineras 24 horas, sin supermercados nocturnos ni cadenas de café en cada esquina. Pasada la medianoche, casi todo echaba el cierre. Casi todo menos las tiendas de donuts.

El motivo es de manual de repostería: el donut clásico de levadura necesita varias horas de fermentación y fritura para estar recién hecho a las seis de la mañana. Así que los obreros de la masa trabajaban de noche, con las luces encendidas y la puerta abierta. Para un policía de ronda a las tres de la madrugada, era el único faro con café caliente en kilómetros. Ayudó que en esos años se multiplicaran cadenas como Krispy Kreme, Winchell’s o Dunkin’ Donuts, nacidas entre las décadas de los 30 y los 50.

¿Qué ganaban los dueños de las donuterías?

La relación se volvió simbiótica enseguida. Estos locales manejaban mucho dinero en efectivo de madrugada, lo que los convertía en un objetivo apetecible para atracadores. ¿La mejor alarma antirrobo gratis? Un coche patrulla aparcado en la puerta durante media hora.

Por eso muchos dueños recibían a los agentes con los brazos abiertos, café rebajado y alguna bandeja de sobras. Los policías tenían mesa, baño, teléfono y un rincón donde redactar informes o vigilar sin llamar la atención; el negocio, un guardaespaldas de uniforme. Todos contentos.

¿Por qué el tópico ha aguantado tanto?

Aunque hoy hay cafeterías abiertas a todas horas, la imagen se quedó pegada a la cultura popular. Tiene lógica: el donut es barato, contundente y se come con una mano sin bajar del coche, y el café mantiene despierto al que libra a las tantas. Además, un agente de servicio no puede aceptar regalos caros, pero un dulce de un par de dólares entra dentro de lo asumible.

Así que el gran tópico del cine no habla de gula, sino de horarios imposibles. La próxima vez que veas la escena, ya sabes que detrás hay medio siglo de turnos de noche. Un poco como el apio que fue un lujo victoriano o esos choques culturales de Estados Unidos: costumbres que parecen absurdas hasta que alguien te cuenta el porqué. Y sí, la policía sigue teniendo noches muy largas.

Vía Now I Know, con datos de Smithsonian Magazine.