Imagina intentar meterte en el bolsillo un teléfono móvil que pesa más de ocho kilos. Misión imposible, ¿verdad? Pues eso es exactamente lo que era el astrolabio, el equivalente al smartphone moderno para las élites del siglo XVII. Y resulta que uno de estos superordenadores preindustriales acaba de romper la banca en la casa de subastas Sotheby’s de Londres, alcanzando la friolera de 2,75 millones de dólares (más de 2 millones de libras esterlinas).

El iPhone Pro Max de la realeza mogol
Antes de que existieran las pantallas táctiles y las conexiones ultrarrápidas, los astrolabios eran el no va más de la tecnología punta. Estos sofisticados discos metálicos con componentes entrelazados servían para absolutamente todo. Desde dar la hora exacta y orientarse hacia La Meca, hasta calcular la profundidad de un pozo o, si te ponías místico, predecir el futuro y confeccionar cartas astrales hiperprecisas.
«Son esencialmente una proyección bidimensional de un universo tridimensional. Los comparo con los teléfonos inteligentes modernos porque puedes hacer muchísimas cosas con ellos.»
Así lo describe la Dra. Federica Gigante, de la Universidad de Oxford. Y vaya si tiene razón. Este cacharro no necesitaba actualizaciones de software molestas ni se quedaba sin batería a mitad del día.
Especificaciones técnicas para los geeks de la historia
Fabricado a principios del siglo XVII en Lahore (en el actual Pakistán) por dos hermanos de la renombrada Escuela de Lahore, este instrumento fue un encargo directo del poderoso noble mogol Aqa Afzal. Y claro, como buen noble, no quería un modelo básico de tienda. Quería el más grande y ostentoso del mercado. Estas son sus specs:
- Peso pluma: 8,2 kilogramos. Ideal para hacer bíceps mientras buscas tu constelación favorita en el cielo nocturno.
- Pantalla infinita: Casi 30 centímetros de diámetro y 46 centímetros de alto. Aproximadamente cuatro veces el tamaño de un astrolabio normal de la época.
- Multilingüe: Los punteros de las estrellas llevan sus nombres en persa, pero vienen acompañados de sus equivalentes en sánscrito grabados en escritura devanagari. Un verdadero hito de integración cultural.
- GPS integrado: Incluye detalladas inscripciones de 94 ciudades con sus respectivas latitudes y longitudes, además de 38 punteros estelares.

De las manos de un maharajá a romper récords de subasta
Con el inexorable paso de los siglos, esta maravilla tecnológica acabó formando parte de la exclusivísima colección real del Maharajá Sawai Man Singh II de la ciudad india de Jaipur. Tras su muerte, el pesado objeto pasó a manos de su esposa, la Maharaní Gayatri Devi, quien fue un icono de estilo y está considerada una de las mujeres más glamurosas de su época. Todo un artículo de lujo supremo que finalmente recaló en una colección privada antes de su apoteósica aparición en la reciente subasta londinense.

Según Benedict Carter, jefe del departamento de Arte Islámico e Indio de Sotheby’s, el nivel de detalle enfermizo refleja una artesanía de otro planeta, con divisiones de grados tan insultantemente precisas que se subdividen hasta un tercio de grado. Visto lo visto, no es de extrañar que haya pulverizado por completo el récord anterior de subasta para un instrumento astronómico del mundo islámico, superando sin despeinarse a un astrolabio otomano vendido en 2014.
En definitiva, esta es una auténtica joya de la corona que demuestra que el postureo tecnológico, la ingeniería de alta precisión y el lujo desmedido son placeres que la humanidad lleva practicando desde hace varios siglos. Al menos, si este pesado astrolabio se te resbalaba de las manos y caía al suelo, te destrozaba el pie, pero no se le resquebrajaba la pantalla de latón macizo.




