El bizcocho del siglo XIX que se descifraba con la Biblia

«Cuatro tazas y media de 1 Reyes 4:22.» Así se listaban los ingredientes de un bizcocho del XIX que solo podías hornear con una Biblia abierta al lado…

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«Cuatro tazas y media de 1 Reyes 4:22.» Así se listaban los ingredientes de un bizcocho del XIX que solo podías hornear con una Biblia abierta al lado…

Abres un recetario antiguo, buscas los ingredientes y encuentras esto: «4 tazas y media de 1 Reyes 4:22». Ni harina, ni azúcar, ni mantequilla. Capítulos y versículos.

La Scripture Cake —bizcocho de las Escrituras, también llamado Bible Cake— es un pastel del siglo XIX en el que los ingredientes no se escribían con su nombre, sino como referencias bíblicas. Para saber qué echar al bol había que buscar cada versículo en la Biblia.

¿Qué ingrediente esconde cada versículo?

Futility Closet ha transcrito una de ellas, de un recetario que las señoras de Trinity Church publicaron en Claremont (Nuevo Hampshire) en 1899. No trae instrucciones: solo la lista. Descifrada con la Reina-Valera, queda así:

  • 1 Reyes 4:22, «flor de harina»: la harina, cuatro tazas y media.
  • Jueces 5:25, «en tazón de nobles le presentó crema»: la mantequilla.
  • Jeremías 6:20, «la buena caña olorosa de tierra lejana»: el azúcar.
  • 1 Samuel 30:12, «dos racimos de pasas».
  • Nahúm 3:12, «higueras con brevas»: los higos.
  • Números 17:8, la vara de Aarón que había «producido almendras».
  • Jueces 4:19, «ella abrió un odre de leche».
  • 1 Samuel 14:25, «había miel en la superficie del campo».
  • Levítico 2:13, «sazonarás con sal toda ofrenda que presentes»: una pizca.
  • Amós 4:5, «sacrificio de alabanza con pan leudado»: la levadura.
  • Jeremías 17:11, la perdiz que empolla: los huevos.

Sale un bizcocho de fruta pasa y frutos secos. Lo bueno nunca fue el pastel, sino el camino hasta él.

¿Por qué cifrar así una receta?

La explicación que más se repite es didáctica: en las escuelas dominicales servía para enseñar a las niñas repostería y versículos a la vez. Su origen no está documentado —hay quien lo remonta al siglo XVIII en Inglaterra e Irlanda y quien lo vincula al sur de Estados Unidos—, pero su éxito a finales del XIX sí: los recetarios que las parroquias compilaban para recaudar fondos.

El XIX daba para estas cosas: es el siglo en que el apio se servía como lujo victoriano y en que la bicicleta emancipó a las mujeres. Ni es la única receta con biografía rara: el sirope de chocolate nació como jarabe de botica.

¿Y cuánto había que batir la masa?

Una versión británica que el Hull History Centre tomó del libro Traditional Food in Yorkshire, de Peter Brears, cuela esta instrucción a mitad del método:

Sigue las instrucciones de Salomón para hacer un buen chico, Proverbios 23:14 [«lo castigarás con vara»], incorpora las pasas, los higos y las almendras…

Traducido a la cocina: dale fuerte a la masa. El juego solo funciona en inglés, donde beat vale igual para batir que para azotar. Visto desde 2026 el chiste victoriano no envejece nada fino, pero retrata el humor de estos recetarios.

¿Funciona con una Biblia en español?

Regular. El acertijo se montó sobre la Biblia del rey Jacobo y al cambiar de traducción las pistas se descuadran: donde el inglés dice butter, la Reina-Valera pone «crema»; y donde dice sweet cane, caña dulce, queda «caña olorosa», que ya no lleva tan derecho al azúcar.

Con los huevos se rompe del todo: la King James habla de la perdiz que se sienta sobre eggs, y la Reina-Valera lo deja en «la perdiz que cubre lo que no puso». La palabra huevo desaparece. Si te sobra una tarde, ya tienes plan: una Biblia, un bol y once versículos. Lo peor que puede pasar es que te salga un bizcocho.

Vía Futility Closet y Hull History Centre; el recetario de Claremont de 1899, en Open Library; versículos cotejados en Reina-Valera 1960 y King James Version.