Robby, el robot de 1956 que acabó haciendo bolos en la tele

Robot retro de los años cincuenta con cúpula transparente en la cabeza, de pie en un plató de rodaje antiguo entre cámaras de cine, focos y técnicos
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Robby the Robot, el robot de atrezzo de Planeta prohibido (Forbidden Planet, MGM, 1956), costó entre 100.000 y 125.000 dólares de la época y el cartel lo anunció como a un actor debutante: detrás de Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen y Warren Stevens, el bloque de créditos se cerraba con un and introducing Robby, the Robot.

La gracia es que aquel debutante de chapa acabó con una carrera más larga que la de muchos actores de carne y hueso: en vez de criar polvo en un almacén, siguió trabajando casi tres décadas.

Cartel de cine de Planeta prohibido: un robot metálico sostiene en brazos a una mujer rubia desmayada sobre un paisaje de planeta alienígena
El cartel de 1956, con el crédito a Robby abajo del todo. Metro-Goldwyn-Mayer, dominio público (Wikimedia Commons).

¿Por qué costó tanto un robot de atrezzo en 1956?

La cifra baila según quién la cuente: Bonhams, la casa que acabaría subastándolo, habla de unos 100.000 dólares y otras fuentes suben a 125.000. En cualquiera de los dos casos era, según la ficha del lote, una suma gigantesca para un atrezzo de ciencia ficción de aquellos años.

Detrás hubo un equipo entero de la MGM y una mezcla de plástico Royalite, metal, caucho, madera y acetato. Y queda el detalle que lo delata como lo que era, un traje con alguien dentro: en los pies conserva mocasines de cuero de los años cincuenta.

¿En qué series apareció Robby después de Planeta prohibido?

Al año siguiente ya estaba en otra película de la MGM, The Invisible Boy (1957). Después le fueron saliendo bolos en televisión, a veces con retoques para disimular: tres episodios de La dimensión desconocida, Perdidos en el espacio, La familia Addams y, ya en 1984, un hueco en Gremlins. Pocos objetos de plató aguantan tanto en antena.

El cartel, eso sí, mentía un poco: la escena del robot llevando en brazos a una mujer desmayada no está en la película, y Robby no es el villano, sino el criado servicial de la casa. Cosas que solo se pillan mirando de cerca, como un cuadro perdido colgado en el decorado de una comedia.

Réplica del robot Robby en una vitrina de museo, con cúpula de cristal, luces de colores y brazos articulados, junto a un cartel que pone Robby 1956
Réplica de Robby en el Carnegie Science Center de Pittsburgh, sede del Robot Hall of Fame, en el que entró en 2004. Foto: Photojunkie / Wikimedia Commons (dominio público).

¿Cuánto se pagó por Robby en la subasta?

El 21 de noviembre de 2017, Bonhams lo vendió en Nueva York por 5.375.000 dólares con la prima incluida, en un lote con el vehículo que conduce en la película, su panel de control y las cajas de embalaje del estudio. Bonhams y el Guinness lo dieron entonces como récord mundial de atrezzo de cine en subasta; aguantó hasta diciembre de 2024, cuando las zapatillas rubí de El mago de Oz se fueron a 32,5 millones. Los trastos con nostalgia se pagan caros, aunque sean máquinas de billetes de metro.

Quien lo vendía era el cineasta William Malone, que lo había restaurado a finales de los setenta con las piezas de repuesto originales que venían con el traje.

Estoy asombrado por el resultado, pero también triste por separarme de él. […] Dejará un sitio vacío en mi casa, y en mi corazón.

Y una última rareza: la banda sonora de Louis y Bebe Barron, la primera enteramente electrónica de un largometraje, no pudo llamarse música en los créditos. El sindicato de músicos estadounidense se opuso a la palabra y acabó figurando como electronic tonalities, tonalidades electrónicas, lo que además la dejó fuera de los Óscar. El robot constaba como actor; los que pusieron la música, ni como músicos.

Vía Neatorama, con datos de la ficha del lote y la nota de Bonhams, Guinness, Wikipedia, Syfy, Heritage y Synthtopia.