La Guardia Civil se llevó de un patio interior de Almansa un reptil de los ríos de Estados Unidos, con pico ganchudo y una lengua que imita a un gusano…
La Guardia Civil se ha llevado una tortuga caimán (Macrochelys temminckii) que vivía en el patio interior de un domicilio de Almansa, en Albacete. Es un reptil de agua dulce originario del sureste de Estados Unidos, incluido en el Apéndice II del convenio CITES, y tenerlo en España sin papeles es un delito contra la flora y la fauna.
La Patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Paprona) de Almansa supo que había una tortuga en ese patio, hizo la inspección administrativa y se encontró con esto: cabeza descomunal, piel de neumático viejo y un pico ganchudo que parece prestado por un águila.
¿Qué es exactamente una tortuga caimán?
Es una de las tortugas de agua dulce más grandes del mundo. Vive en los ríos que desembocan en el golfo de México y sube por la cuenca del Misisipi hasta Illinois. Los machos viejos superan los 45 kilos, y en cautividad se han documentado ejemplares de más de 100. El caparazón le crece en tres crestas de púas, como una cordillera en miniatura, y de ahí lo de caimán.
Lo mejor que tiene es la técnica de caza. Se queda quieta en el fondo, con la boca abierta, y agita un apéndice rosado que le crece en la punta de la lengua, con forma y meneo de gusano. El pez se acerca a por el gusano. El gusano viene con tortuga incluida.

¿De verdad muerde como un cocodrilo?
La tortuga caimán es considerada una especie muy peligrosa debido a la fuerza de su mordedura, comparable a la de algunos cocodrilos, por lo que su manipulación debe realizarse con las debidas precauciones.
Eso dice la nota oficial, y la clave está en el «algunos». Un trabajo de 2023 en la revista Southeastern Naturalist midió la mordida de 62 tortugas caimán y comprobó que la fuerza depende muchísimo del tamaño: entre una cría y un macho veterano hay un abismo. Arriba del todo del ranking está el cocodrilo marino, con 16.414 newtons medidos en laboratorio, la mordida más potente registrada nunca en un animal vivo.
¿Por qué no puede soltarse en un río español?
La Guardia Civil avisa de que «por sus características y tamaño, su suelta en ecosistemas españoles está totalmente prohibida, ya que podría convertirse en una especie invasora para nuestros ríos y aguas continentales». Es el guion de siempre: así empezaron las pitones de Florida y el cangrejo que la URSS soltó en el mar de Barents.

La Ley 7/2023 de bienestar animal, que la propia nota recuerda, prevé que solo puedan tenerse en casa los animales silvestres incluidos en un «listado positivo de animales de compañía», del que quedan fuera las especies que supongan «riesgos para la salud o seguridad de las personas». Ese listado aún no se ha aprobado; cuando llegue, la tortuga caimán lo tiene crudo.
A la vecina investigada le esperan un delito castigado con seis meses a dos años de prisión o multa y varias denuncias administrativas. La tortuga quedó bajo custodia de los organismos competentes: menos épico que fugarse y aparecer a 20 kilómetros, pero mejor que un patio de luces de Albacete.
Vía la nota de la Guardia Civil, reproducida en La Manchuela al Día y eldiario.es Castilla-La Mancha. Mordida: LaGrange et al., Southeastern Naturalist (2023); récord del cocodrilo, National Geographic y Guinness World Records. Biología: Smithsonian’s National Zoo y Wikipedia. Fotos, incluida la de portada: Guardia Civil.




