El cangrejo gigante que la URSS soltó y hoy invade Noruega

En 1961 la URSS soltó millón y medio de larvas de cangrejo real en el Ártico. Hoy Noruega los pesca con cuota a un lado del mapa y sin límite al otro…

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En 1961 la URSS soltó millón y medio de larvas de cangrejo real en el Ártico. Hoy Noruega los pesca con cuota a un lado del mapa y sin límite al otro…

Imagina soltar unos bichos en el mar para tener cena y que, sesenta y cinco años después, esa cena haya cruzado la frontera, monte un negocio en el país vecino y de paso le reordene el fondo marino. No es una hipótesis: está pasando en el Ártico europeo.

Entre 1961 y 1969, científicos soviéticos soltaron cangrejos reales del Pacífico Norte (Paralithodes camtschaticus) en el mar de Barents, frente a Múrmansk, para crear de cero una pesquería donde no la había. Funcionó tan bien que el animal se extendió hacia el oeste, llegó a Noruega y hoy es allí dos cosas a la vez: un marisco cotizado y una especie invasora.

Grupo de cangrejos reales caminando juntos por el fondo azulado del mar de Barents, fotografiados en 2002
Cangrejos reales avanzando por el fondo de la bahía de Dalnezelenetsky, en el mar de Barents, en 2002. Foto: Yury A. Zuyev / NOAA, dominio público.

¿Por qué la URSS soltó cangrejos del Pacífico en el Ártico?

La lógica era de manual: si en el Extremo Oriente soviético se pesca un marisco enorme y comercial, ¿por qué no tenerlo también a un paso de Múrmansk? Los primeros intentos, en los años treinta, se quedaron en nada: los cangrejos no sobrevivían al traslado.

La operación buena llegó en 1961, con la suelta de alrededor de un millón y medio de larvas al norte de Múrmansk. Hasta 1969 se sumaron unos 10.000 juveniles y más de 2.600 adultos traídos desde el Pacífico. Y salió: en los años setenta el cangrejo ya aparecía en las capturas de la zona, y desde ahí siguió caminando hacia el oeste.

Los soltaron para tener marisco. Salió tan bien que ahora el problema es que hay demasiados.

¿Por qué Noruega los pesca con cuota a un lado y sin límite al otro?

Noruega ha partido su costa con una línea imaginaria: el meridiano 26° este, a la altura del Cabo Norte. Al este de esa raya, en el Finnmark oriental, el cangrejo real es un recurso regulado con cuota y talla mínima; al oeste, la pesca es libre y sin límite de tamaño, precisamente para que el animal no siga extendiéndose costa abajo.

O sea: el mismo bicho es un tesoro que se administra a un lado del meridiano y un intruso al que conviene sacar del agua cuanto antes al otro. El Instituto Noruego de Investigación Marina recomendó para 2026 una cuota de 850 toneladas de machos en la zona regulada —un 44 % menos que su consejo del año anterior, porque la parte pescable del stock ha bajado— y, al oeste del Cabo Norte, mantener la pesca libre.

Montón de cangrejos reales capturados en un día de buceo en la bahía de Kola, con varias personas alrededor
Ciento cincuenta cangrejos reales recogidos en un solo día de buceo en la bahía de Kola (2001). Foto: Aleksey Zuyev / NOAA, dominio público.

¿Qué le pasa al fondo marino cuando llegan?

El cangrejo real rara vez pasa de los ocho kilos en aguas noruegas y se come buena parte de lo que vive pegado al fondo. Donde se concentra en densidades altas desaparecen los bivalvos grandes, los equinodermos —erizos y estrellas de mar— y los sipuncúlidos, esos gusanos con forma de cacahuete; caen el número de especies y el tamaño medio de los animales, y el suelo acaba dominado por poliquetos pequeños.

Un ecosistema entero reordenado por un encargo de la planificación soviética que hoy, además, da de comer a los pescadores del Ártico noruego. Sesenta y cinco años después, el cangrejo sigue avanzando hacia el oeste, y devolverlo al remitente no es una opción.

Vía Gizmodo y Polar Journal, con datos del Instituto Noruego de Investigación Marina y de su consejo de cuota para 2026. Imagen de portada generada con inteligencia artificial.