Christie's y Sotheby's se jugaron una colección con Cézanne y Picasso a piedra, papel o tijera. Ganó la casa que hizo caso a dos niñas de once años…
Tienes veinte millones de dólares en cuadros de Cézanne, Picasso y Van Gogh. Dos casas de subastas te han presentado propuestas igual de buenas y no hay manera de decidirse. ¿Qué haces? Si eres Takashi Hashiyama, las mandas a jugar a piedra, papel o tijera.
En 2005, la casa de subastas Christie’s se quedó con una colección de arte valorada en unos 20 millones de dólares tras ganarle a Sotheby’s una única partida de piedra, papel o tijera. Una sola ronda, sin revancha. Y lo había pedido el propio cliente.
¿Por qué una subasta millonaria se decidió con un juego de patio?
Hashiyama presidía Maspro Denkoh, una empresa japonesa de electrónica que quería vender su colección impresionista y moderna: junto al Cézanne y el Picasso había obras de Van Gogh, Gauguin, Renoir, Chagall y Pissarro. Las dos casas le prepararon presentaciones elaboradas y ninguna le convenció más que la otra. Como tampoco quería trocear la colección, les pidió que lo resolvieran ellas.
Probablemente a los demás les parezca extraño, pero creo que es la mejor manera de decidir entre dos cosas que son igual de buenas.
La partida se jugó por escrito: cada casa anotó su jugada en un papel y lo entregó a la empresa, que cantó el resultado.
¿Por qué Christie’s eligió tijera?
Aquí está el detalle que convierte la anécdota en leyenda: Christie’s preguntó en casa. Nicholas Maclean, entonces director internacional de su departamento de arte impresionista y moderno, consultó a sus hijas gemelas Flora y Alice, de once años, veteranas del patio del colegio. Kanae Ishibashi, presidenta de Christie’s Japón, se llevó el consejo a la reunión.
Y el consejo fue tijera, con un razonamiento demoledor: piedra es la jugada obvia, la que todo el mundo espera que saques, así que el rival se cubre con papel. Sotheby’s, mientras tanto, lo trató como lo que parecía —azar puro— y eligió papel sin darle muchas vueltas.
Tijera corta papel. La colección salió a subasta en Nueva York en mayo de 2005 y Les Grands Arbres au Jas de Bouffan, el paisaje de Cézanne, fue uno de los lotes más caros de la velada.

El mundo del arte da anécdotas así a poco que se rasque: un cuadro perdido que reapareció en el decorado de una película, un bolso de piel de T. rex que se quedó corto de pujas o las máquinas de MetroCard subastadas por el metro de Nueva York.
¿Es piedra, papel o tijera un juego de azar?
No tanto como parece. En 2014, Zhijian Wang, Bin Xu y Hai-Jun Zhou publicaron en Scientific Reports lo que pasó al sentar a 360 estudiantes de la Universidad de Zhejiang, en 60 grupos de seis, a jugar 300 rondas cada grupo.
Lo que salió no fue ruido, sino un patrón: quien gana tiende a repetir jugada y quien pierde tiende a cambiar a la jugada que acaba de derrotarle (de piedra a tijera, de tijera a papel, de papel a piedra). Es un pariente de la vieja estrategia del win-stay, lose-shift, y los autores calcularon que una versión afinada de ese patrón rendiría más que jugar del todo al azar, aunque los propios estudiantes no llegaran a sacarle partido.
Así que la próxima vez que alguien proponga resolverlo a piedra, papel o tijera, ya sabes: fíjate en lo que hizo tu rival en la ronda anterior. Y no abras con piedra.
Vía Neatorama. La subasta, en Artsy, Mental Floss y Today I Found Out; el experimento, en Scientific Reports y arXiv. Portada ilustrada con IA.




