Fuegos artificiales de día pintan a Monet sobre el Sena

Un millar de drones y ocho escenas de humo de colores repintaron a Monet sobre el Sena, a las seis y media de la tarde y con el sol todavía alto…

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Un millar de drones y ocho escenas de humo de colores repintaron a Monet sobre el Sena, a las seis y media de la tarde y con el sol todavía alto…

Fuegos artificiales a las seis y media de la tarde, con el sol todavía alto y sin un solo destello. El 31 de mayo de 2026, el artista chino Cai Guo-Qiang pintó el cielo de Vernon (Normandía, Francia) con un millar de drones y ocho escenas de humo de colores inspiradas en Claude Monet, sobre el río Sena. La obra se titula Radiance of Spring y el viento se la llevó entera.

Se la encargó el festival Normandie Impressionniste para el centenario de la muerte de Monet, que falleció el 5 de diciembre de 1926 en Giverny, el pueblo de al lado, donde tenía su casa, su jardín y su estanque de nenúfares. Cerca de 15.000 personas lo siguieron desde las orillas del río y desde el puente Clemenceau, según el festival.

¿Cómo se ven unos fuegos artificiales a plena luz del día?

De noche, el color de un cohete lo pone la luz: los átomos metálicos de las sales que lleva dentro se excitan con el calor y emiten en rojo, verde o amarillo, y la oscuridad hace de lienzo. Con el sol arriba, ese destello compite mal y se pierde.

La pirotecnia diurna renuncia entonces al brillo y pinta con otra cosa: humo de colores. Cargas de colorante que al estallar sueltan una nube densa y opaca, que se queda flotando hasta que el viento la deshace. De ahí que los organizadores hablaran de «flores de humo». Los efectos corrieron a cargo de la pirotécnica francesa Groupe F.

¿Qué cuadros de Monet aparecieron en el cielo?

Tres, dentro de una secuencia de ocho escenas: Los almiares, La mujer de la sombrilla y El campo de amapolas. Las otras cinco eran ejercicios de color a secas —azul y rosa, verde y violeta, monocromo—, manchazos que empezaban a deshacerse antes de terminar de formarse: arte que solo existe mientras se mueve. Bastante impresionista, si se piensa, porque el movimiento entero nació de intentar atrapar una luz que no se está quieta.

«En este caos de tiempo y espacio, comulgo con Monet y con los maestros que vinieron antes», escribió Cai Guo-Qiang en el comunicado de su estudio.

Cai Guo-Qiang (Quanzhou, China, 1957) lleva décadas usando la pólvora como quien aprieta un tubo de pintura, una fijación por el material que comparte con quien pinta retratos sobre papel de cocina. Fue director de efectos visuales y especiales de las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y, dos días antes de lo del Sena, estrenó en la abadía del Mont-Saint-Michel una exposición del mismo título, con cuadros hechos quemando pólvora sobre el lienzo, que sigue abierta hasta finales de agosto.

Los cuadros de los de colgar, mientras tanto, siguen apareciendo en sitios impensables: uno estuvo perdido casi un siglo hasta que un historiador del arte lo reconoció colgado en el decorado de una película. Monet se pasó la vida persiguiendo un instante de luz para dejarlo quieto en un lienzo que durase siglos. Cien años después de su muerte le devuelven el favor con ocho escenas que borra el viento.

Vía Laughing Squid, el comunicado del estudio de Cai Guo-Qiang, Normandie Impressionniste y Galerie.