Frente al Sydney Hospital vive una copia del Porcellino de Florencia. Le frotan el hocico, le echan monedas y ya ha reunido medio millón para el hospital…
Frente al Sydney Hospital, en Macquarie Street (Sídney, Australia), hay un jabalí de bronce sobre una fuente con el hocico brillante como una moneda recién acuñada. Es una réplica del Porcellino de Florencia, regalada a finales de los años sesenta, y las monedas que la gente le deja van para el hospital: según el distrito sanitario del que depende, más de 500.000 dólares australianos en su primer medio siglo.
Lo del hocico tiene truco. La tradición dice que frotárselo da buena suerte, y de tanto roce el hocico ha cogido un tono dorado que no tiene el resto del animal. Es la versión australiana de una superstición florentina que ya estaba documentada en el siglo XVIII.
¿De dónde sale un jabalí florentino en Australia?
El original lo fundió el escultor Pietro Tacca en la década de 1630. Estaba pensado para el Jardín de Bóboli, pero acabó en la Loggia del Mercato Nuovo de Florencia, donde los visitantes le frotan el hocico para asegurarse de volver a la ciudad y le meten una moneda en la boca. La pieza de Tacca se guarda hoy en el Museo Bardini; la del mercado es una copia. Florencia, por cierto, es experta en convertir una costumbre en atracción: ahí están sus ventanas del vino.
La conexión australiana tiene nombre y apellidos. Thomas Fiaschi, cirujano nacido en Florencia en 1853, emigró a Australia con 21 años, fue nombrado cirujano honorario del Sydney Hospital en 1894 y aún le dio tiempo a hacer vino en Nueva Gales del Sur y a servir como médico militar en varias guerras. Su hijo Piero Fiaschi también trabajó como cirujano en el mismo hospital.

Quien cerró el círculo fue su hija, la marquesa Clarissa Torrigiani. A finales de los años sesenta regaló a la ciudad una réplica fundida en Florencia en memoria de su padre y de su hermano, y la colocaron justo delante del hospital en el que ambos habían operado.
¿Cuánto dinero ha recaudado el Porcellino de Sídney?
El distrito sanitario del que depende el centro lo cifró en más de medio millón de dólares en monedas cuando la estatua cumplió medio siglo. No está mal para un animal que se pasa el día sentado.
Un jabalí de bronce sentado frente a un hospital lleva más de medio siglo recaudando para él, moneda a moneda.
La fuente tampoco es un simple pilón. A sus pies hay un pequeño estanque rodeado de bichos de bronce: tortugas, ranas, caracoles, lagartijas y cangrejos. Merece la pena agacharse a buscarlos, igual que los perros que miran un hueso dorado en otra fuente de Ohio. Y si te van los monumentos con animales, San Francisco llegó a proteger una cabeza de perro salchicha.
Así que, si algún día pasas por Macquarie Street, ya sabes: frotarle el hocico es gratis, pero la suerte, como la sanidad, funciona mejor si dejas una moneda.
Vía Atlas Obscura, South Eastern Sydney Local Health District, Dictionary of Sydney, International Conservation Services, Museum of Lost, Australian Dictionary of Biography, Around Hermitage, Wikipedia, Public Art Around the World y The Roaming Historian.
Foto de portada: Maksym Kozlenko (CC BY-SA 4.0).




