Leonardo da Vinci dibujó un escarabajo que no podía volar

En una página de apuntes sobre el comportamiento de los ríos, el genio obsesionado con el vuelo se paró a retratar un bicho que no despega del suelo…

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En una página de apuntes sobre el comportamiento de los ríos, el genio obsesionado con el vuelo se paró a retratar un bicho que no despega del suelo…

Leonardo da Vinci se pasó media vida peleándose con el vuelo: dibujó alas, desmenuzó el planeo de los pájaros, diseñó artefactos para batir el aire. Y un día, entre unos apuntes sobre el comportamiento de los ríos, se detuvo a retratar a un escarabajo rechoncho que no despega del suelo.

El dibujo está en el folio 36 recto del Códice Arundel, el cuaderno de notas de Leonardo que conserva la British Library de Londres. El protagonista es un escarabajo aceitero del género Meloe: un insecto incapaz de volar que fabrica cantaridina, la sustancia que durante siglos se usó como afrodisíaco. Dos especialistas en insectos han publicado un estudio para preguntarse qué hacía ahí.

¿Qué escarabajo es y por qué no puede volar?

Los aceiteros del género Meloe se reconocen a simple vista por una anomalía: los élitros, esas fundas duras que en otros escarabajos cubren el dorso, les quedan muy cortos y dejan el abdomen abultado al aire. Debajo no hay alas. Sin ellas no hay despegue posible, así que se pasan la vida caminando a ras de suelo. El estudio identifica al bicho del folio como Meloe proscarabaeus, probablemente una hembra.

Escarabajo aceitero negro azulado caminando entre briznas de hierba y tierra, con el abdomen abultado al descubierto
Un aceitero vivo, a ras de suelo. Foto: Слободан Стевчић, CC BY-SA 4.0.

Su defensa es química: al sentirse amenazados sueltan un líquido cargado de cantaridina, un compuesto vesicante que en contacto con la piel levanta ampollas. Ese efecto irritante le dio fama de estimulante sexual —la célebre «mosca española» es una parienta de la misma familia, Lytta vesicatoria— y también se ha usado para quemar verrugas. En dosis altas es directamente un veneno.

¿Por qué acabó entre unos apuntes sobre ríos?

El estudio lo firman Marco A. Bologna, de la Universidad Roma Tre, y Alberto Zilli, del Museo de Historia Natural de Londres, y salió en la revista npj Heritage Science. Los autores no se mojan: ponen tres explicaciones y avisan de que quedarse con una sola sería especular.

  • Que lo viera arrastrándose por la hierba en una salida de campo y lo dibujara por pura curiosidad.
  • Que lo fichara a propósito como ejemplo de insecto que no vuela, contraste para sus estudios del vuelo.
  • Que ya supiera para qué servía: el estudio, citando al leonardista Carlo Vecce, apunta que Leonardo tenía un ejemplar del Hortus Sanitatis, la enciclopedia natural de 1491 cuya sección de animales describe a estos escarabajos como irritantes y afrodisíacos. Y en el folio 482 recto del Códice Atlántico dejó anotada una receta de afrodisíaco.

Un bicho que no vuela, dibujado por el hombre que quería volar, en una página dedicada al agua.

¿Dónde está el dibujo y de cuándo es?

El Códice Arundel (Arundel MS 263) no es un libro ordenado, sino unas 283 hojas sueltas de temas mezclados —hidráulica, geometría, mecánica— escritas a lo largo de cuarenta años, hasta 1518, y encuadernadas después; la British Library las tiene digitalizadas al completo, letra especular incluida. Vecce sitúa el escarabajo en la segunda estancia de Leonardo en Florencia, hacia 1503 y 1504. De aquella Florencia aún quedan rarezas, como las ventanas del vino.

La ciencia ya había husmeado antes en el Renacimiento: también sirvió para diagnosticar un Botticelli. Y los escarabajos siguen dando titulares cinco siglos después: hay dos que se llaman Luffy. Pero lo mejor es que ninguna de las tres hipótesis se puede descartar: Leonardo no dejó ni una línea explicando el bicho. El hombre que lo anotaba todo nos ha dejado sin nota.

Vía npj Heritage Science, La Brújula Verde y la ficha del Arundel MS 263 de la British Library.

Foto de portada: © Udo Schmidt, CC BY-SA 2.0.