Chong, el perro que reapareció a 1.000 km tras cinco años

Se escapó en Nebraska en 2021 y apareció cinco años después a más de 1.000 km, en un área de camiones de Indiana. Un microchip obró el pequeño milagro…

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Se escapó en Nebraska en 2021 y apareció cinco años después a más de 1.000 km, en un área de camiones de Indiana. Un microchip obró el pequeño milagro…

Cinco años sin rastro. Ese es el tiempo que Chong, un perro que se escapó de una casa de Lincoln (Nebraska, EE. UU.) en 2021, estuvo en paradero desconocido. Y cuando reapareció, lo hizo a lo grande: a unas 640 millas (más de 1.000 kilómetros) de su hogar, detrás de un área de camiones en el estado de Indiana. La única pista para devolverlo a casa fue un diminuto microchip.

Su dueña, Inmaculada Jackman, jamás tiró la toalla. Durante media década siguió dando vueltas por su antiguo barrio por si alguien paseaba a su perro o lo veía corretear por ahí. Spoiler: la espera valió la pena.

¿Cómo acabó Chong en un área de camiones de Indiana?

Es la parte que nadie sabe explicar. Nadie tiene ni idea de cómo un perro perdido en Nebraska terminó, un lustro más tarde, a más de mil kilómetros al este. Lo encontraron junto a un área de camiones en el condado de Hendricks, y de ahí pasó al refugio de animales local.

El personal del refugio del condado de Hendricks hizo lo de siempre en estos casos: escanear al animal en busca de chip y publicar el hallazgo en redes. Ese post fue el que, rebotando de móvil en móvil, acabó llegando a la persona correcta.

¿Cómo lo devolvió el microchip a su familia?

El chip apuntaba a Lincoln, pero con un giro de guion: alguien de la ciudad lo había vuelto a microchipar tiempo después de que se escapara. El refugio contactó primero con esa persona y tuvo que esperar tres días por si aparecía a reclamarlo. Nadie lo hizo, y Chong quedó libre para volver con su familia de origen.

El aviso definitivo llegó por Facebook: una amiga le mandó a Jackman la publicación del refugio y no se lo podía creer. En el reencuentro, Chong conoció además a Che Che, el perro que la familia adoptó tras perderlo, completando la reunión.

«Nunca pierdas la esperanza. Han pasado cinco años y lo hemos encontrado».

La moraleja, más allá del lagrimón, es de las prácticas: un chip del tamaño de un grano de arroz puede lograr lo que cinco años de búsqueda no consiguieron. Como Lampo, el perro que viajaba solo en tren, o el oso que quedó atrapado en un coche, Chong ya tiene su hueco en el álbum de animales con una historia difícil de creer.

Vía UPI y 1011now (KOLN).