Más de un centenar de corgis de nueve países se citaron en un parque de Vilna para correr, desfilar disfrazados y ladrar lo más fuerte posible…
Una recta de hierba, un par de miles de personas alrededor y, saliendo en tromba, un pelotón de perros con las patas más cortas del barrio. El 15 de agosto, más de un centenar de corgis llegados de media Europa y de Estados Unidos se citaron en el parque Vingis de Vilna (Lituania) para la quinta edición de la Corgi Race Vilnius, una competición que no premia solo la velocidad: también el disfraz, el olfato y la potencia del ladrido.
Cuántos había exactamente depende de a quién preguntes. La agencia AP contó unos 150 corgis de nueve países; Reuters habla de unos 130 y ocho. En lo que coinciden las dos es en el estruendo.
¿Quién ganó la carrera de corgis de Vilna?
A la prueba reina se apuntaron 94 perros, que fueron cayendo por eliminatorias hasta una final de 25 metros, según el teletipo de AP. Ganó GG, abreviatura de Gustave the Girl Dog, un corgi llegado desde Estados Unidos con su dueño, Dustin Embrey. Detrás entraron Mr. Corgington, también estadounidense, y Moka, la representante lituana, bicampeona en ediciones anteriores.
No es el único animal que se ha ganado un titular por su cuenta esta semana: en Escocia buscaron con drones térmicos a un macaco fugado que acabó volviendo solo a su recinto.
¿Por qué hay un premio al ladrido más fuerte?
Porque de las siete categorías del programa, solo una va de correr rápido. Hubo desfile de disfraces — 38 corgis, con victoria para Amigo—, una prueba de olfato en la que los perros rastrean premios escondidos, que acabó en empate entre los letones Tora y Rusty, y un concurso de decibelios que se llevó Mr. Corgington: subcampeón de velocidad y campeón de escándalo. Reuters cifró su ladrido en 111 decibelios, aproximadamente el ruido de una motosierra.
¿Por qué llaman a Vilna la capital europea del corgi?
Es el eslogan que manejan los propios organizadores, y esta edición les dio munición: por primera vez se presentó, según el organizador, un participante del lugar donde se originó la raza. Duke, un corgi galés de Pembroke de 12 años procedente de Sedbergh, en el noroeste de Inglaterra, no corrió la prueba principal por su edad, pero se plantó en el concurso de ladridos. Su dueño bromeó, según AP, con que llevaba entrenando toda la vida.
El organizador, Edvinas Miskas Grinius, lo resume así:
El primer año reunimos 40 corgis de una sola ciudad. Este año son 150 de nueve países.
Según Reuters, Grinius montó el invento hace seis años, en plena pandemia, contando con que solo lo vieran los amigos y la familia mientras corrían su corgi y el de un colega. Ahora hay quien cruza el Atlántico para disputar 25 metros de hierba. Si a tu perro le ves poco futuro deportivo, tranquilo: existen un Mundial de limpiaventanas y un campeonato del mullet. Sitio hay para todos.
Vía AP, Reuters, Euronews y la web oficial de la Corgi Race Vilnius.




