En Nizhuhe, al fondo de un cañón de Yunnan, ir a clase era trepar más de tres horas por la pared. Hoy los nueve escolares suben en ascensor…
Imagina que para llegar al colegio tienes que salvar medio kilómetro de desnivel. No en coche ni en autobús: a pie, por un sendero de acantilado. Eso era ir a clase en Nizhuhe, una aldea del suroeste de China encajada en el fondo de un cañón.
Hoy suben en ascensor. Los nueve escolares de Nizhuhe, en el municipio de Puli, ciudad de Xuanwei (provincia de Yunnan), llegan a su colegio encadenando lanzadera, un ascensor panorámico adosado a la pared del cañón y un teleférico: media hora de trayecto en lugar de las más de tres horas de antes. Y desde el 31 de julio de 2026 tienen un segundo ascensor al lado del primero, este de 288 metros.
¿Por qué hace falta un ascensor para ir a clase?
Nizhuhe está en el fondo de un valle excavado por el río Nizhu, más de 500 metros por debajo del borde del cañón. La escuela primaria de Guanzhai está arriba del todo, a unos 1.650 metros de altitud. Entre una cosa y la otra, una pared.
El único atajo era ese sendero colgado del acantilado, y los niños lo hacían al menos una vez cada diez días —no a diario— porque la ida y la vuelta se comían cerca de seis horas.
¿Por qué han puesto un segundo ascensor?
El primero, la «escalera Qingyun», de 268 metros, entró en servicio en 2022 junto a un teleférico, y fue el que dejó la caminata en media hora. Lo que vino después fue el turismo: el cañón se convirtió en reclamo y un solo ascensor se quedó corto.
El nuevo, la «escalera Fuyao», es más alto y más aparatoso: cabina acristalada con panorámica de 360 grados y una velocidad de cinco metros por segundo, que sobre el papel son 57,6 segundos de subida. Nada que ver con los bólidos verticales de los rascacielos chinos, pero aquí tampoco hay prisa. Entre los dos ascensores mueven hasta 1.200 personas por hora, y el aforo diario del cañón sube de unos 4.000 visitantes a unos 15.000.
Dos ascensores de acantilado, de 268 y 288 metros, y nueve niños que los usan como autobús escolar.
¿Cuánto les cuesta a los vecinos?
Nada. Los vecinos de Nizhuhe y de Guanzhai y los estudiantes tienen billete gratuito y prioridad de embarque de forma permanente, más un carril reservado para las entradas y salidas del colegio. Traducido: por larga que sea la cola de turistas, los críos suben. La obra costó unos 68 millones de yuanes, según el gobierno provincial de Yunnan.
Es la receta china de siempre para resolver la geografía a golpe de obra pública, la misma que llevó a 23 familias a picar a mano una carretera en un acantilado, a colgar una cafetería sobre un precipicio o a levantar una estación de tren del tamaño de 170 campos de fútbol. Solo que aquí la obra faraónica tiene nueve usuarios con mochila y un timbre que suena a 1.650 metros.
Vía Xinhua, Yunnan Net, People’s Daily, Global Times y New Atlas. Ilustración de portada generada con IA.




