Imagina llegar tarde y que tu andén esté, literalmente, a más de un kilómetro. En la estación de Chongqing Este, en el suroeste de China, ese drama es plausible: la terminal ocupa 1,22 millones de metros cuadrados, el equivalente a unos 170 campos de fútbol bajo un mismo techo. No es una estación, es un barrio con vías.
La abrieron al público el 27 de junio de 2025 y desde entonces se ha convertido en la nueva postal del delirio infraestructural chino: la clase de sitio donde entras a coger un tren y sales pensando que has visitado un aeropuerto internacional por error.
¿Por qué la estación de Chongqing Este es tan descomunal?
Porque no se pensó como una parada, sino como uno de los grandes nudos de alta velocidad del país. Operada por China Railway Chengdu Group, reúne 15 andenes y 29 vías bajo una sola cubierta, con capacidad para mover unos 16.000 pasajeros por hora en los momentos punta.
El interior es puro escaparate: columnas blancas que se abren como árboles para sostener un techo que parece no acabarse nunca. Es la misma megalomanía elegante que ya vimos en el rascacielos horizontal de la propia Chongqing, una ciudad que colecciona récords de ingeniería como otros coleccionan sellos.
¿Cuánto se tardó en levantarla?
Aquí llega el dato que descoloca. Según la agencia estatal Xinhua, el edificio principal se alzó en apenas 38 meses, un ritmo de vértigo para semejante mole. Las cifras que han recogido los medios hablan además de cerca de 2 millones de metros cúbicos de hormigón y unas 366.000 toneladas de acero para sostenerla.
Para hacerse una idea, es el tipo de obra faraónica que en otros lugares se cuenta por décadas y que China resuelve en un puñado de años, como cuando unas familias tallaron a mano una carretera imposible en un acantilado.
¿Es de verdad la mayor del mundo?
Buena parte de la prensa la presenta como la mayor estación de pasajeros del mundo por superficie, y circula la comparación de que triplica la estación de Nagoya (Japón) y es cinco o seis veces mayor que la Grand Central de Nueva York. Conviene el matiz: la propia Xinhua se limita a llamarla la mayor del oeste de China, y la ficha de Wikipedia la describe con prudencia como «una de las mayores», a la espera de una fuente que lo zanje.
Con récord discutido o sin él, el efecto es el mismo: una terminal tan grande que compite en tamaño con países enteros y hace que cualquier estación europea parezca una casita de muñecas. Si te gusta esta clase de exceso con firma china, tienes ración extra en la pirámide de cien metros donde vive gente.
Vía Oddity Central, con datos de Xinhua.

