Imagina doblar una hoja de papel, lanzarla por el pasillo y que, en lugar de estrellarse contra la pizarra, cruce media cancha de baloncesto. Ahora multiplícalo por mil. Un grupo de estudiantes de Pisa ha construido el avión de papel más grande del mundo: siete metros de largo, veinte de envergadura y ni un solo motor. Solo papel, pegamento y una obstinación muy italiana.
Siete metros de papel que de verdad vuelan
El aparato, bautizado Proyecto Ícarus, mide 7 metros de largo y despliega una envergadura de 20,04 metros, más que el ala de muchos aviones regionales. Pesa 28,49 kilos y está hecho exclusivamente de láminas de papel y varios litros de pegamento. Para que semejante mole no se viniera abajo, los estudiantes de la Universidad de Pisa lo levantaron sobre una estructura de panal de abeja, esa geometría hexagonal que junta lo ligero con lo resistente.
El 25 de junio, en la feria tecnológica We Make Future de Bolonia, una sola persona lo lanzó desde una plataforma y el armatoste planeó 59 metros antes de tomar tierra. Suficiente para que Guinness World Records certificara el récord al mayor avión de papel jamás construido.

Para que contara, el avión tenía que despegar de una plataforma de hasta tres metros, recorrer al menos quince y ser lanzado por una única persona. Nada de catapultas ni de ayuditas.
Adiós al récord alemán de 2013
La marca anterior aguantaba desde 2013 en manos del Instituto Tecnológico de Braunschweig, en Alemania, con un avión de cinco metros. Los italianos no solo lo superaron en tamaño: gastaron unos 300 kilos de papel y 60 de pegamento solo en las pruebas, plegando prototipos hasta dar con el que planeaba recto y no en barrena. Esa misma testarudez artesanal que en su día llevó a tallar a mano una carretera imposible en un acantilado.
Detrás del récord también hay divulgación: el equipo contó con la ayuda del influencer de ingeniería Jakidale, que documentó todo el proceso. Porque una cosa es armar un avión de papel gigante y otra, muy distinta, lograr que un trozo de papelería del tamaño de una avioneta se sostenga en el aire. No es el único récord que nace de construir a lo bestia algo cotidiano: hace poco un coche de LEGO a tamaño real rodó a 111 km/h, y hasta la persona más ruidosa del mundo tiene su plaquita en el libro Guinness.
Que levante la mano quien no lanzó nunca un avión de papel en clase. Estos, sencillamente, no dejaron de hacerlo al crecer.
Vía Oddity Central.

