Illinois pasó a ser Vitoiis, Alabama a ser Alotome y Luisiana a ser Lookoong. Las familias pagan diez dólares al año por esa agenda escolar…
Imagina que abres la agenda que te acaban de dar el primer día de clase, buscas tu estado en el mapa de Estados Unidos y resulta que ya no está. En su lugar hay un sitio llamado Venecky.
Las agendas escolares que Farnsley Middle School, un centro público de Louisville (Kentucky), repartió a sus alumnos al empezar el curso llevaban impreso un mapa de Estados Unidos con los nombres de los estados destrozados: Kentucky aparecía como «Venecky», Illinois como «Vitoiis» y Alabama como «Alotome». Las familias pagan cada año una cuota de material escolar de diez dólares que incluye esa agenda.
¿Qué más ponía en aquel mapa?
Luisiana figuraba como «Lookoong», Arizona como «Arizone» y Carolina del Sur como «Sorth Cuanto». Y el mapa no era la única página tocada: en el mismo cuadernillo había una tabla periódica deformada y unas fases de la luna ilegibles.
Traducido a nuestro mapa mental, vendría a ser abrir una agenda española y encontrarse Cataluña rotulada «Cataluno» y Extremadura convertida en «Extremadune». Con el detalle de que esto llegó impreso, encuadernado y repartido en clase. Los mapas de papel tenían sus manías —el navegador de los años treinta era literalmente un rollo—, pero los topónimos se los sabían.
El primero en darse cuenta fue un alumno. El hijo de Stacey Morris tardó un día de colegio en ver que algo no cuadraba y llegó a casa preguntándole a su madre si sabía que ahora vivían en Venecky. Ella abrió la agenda, lo comprobó y se lo contó a WDRB, la televisión local de Louisville, que destapó el caso el 12 de agosto.
«Esto no es un error de imprenta. Alguien no miró lo que estaban repartiendo a los alumnos», dijo Stacey Morris, madre de un alumno del centro.
¿Lo generó una inteligencia artificial?
Es lo que sospechan las familias, y conviene decirlo con todas las letras: el distrito escolar, Jefferson County Public Schools, no ha confirmado que se usara IA ni ha aclarado quién fabricó las agendas. Su responsable de comunicación se limitó a señalar que había hablado con el centro sobre las inexactitudes y que este estaba informando a las familias.
Lo que disparó la sospecha es la pinta que tienen los fallos: no son erratas de teclado, sino rótulos con forma de palabra real que no significan nada. La IA lleva tiempo colándose en las aulas por todas las rendijas —hasta en forma de gafas para copiar en exámenes—, solo que aquí el material sospechoso salió del propio centro.
Tampoco es la primera vez que un contenido que nadie ha mirado llega hasta el final: alguien ya llenó Sports Illustrated de periodistas inventados antes de dedicarse a vender inteligencia artificial.
¿Qué hizo el colegio al descubrirlo?
Mandar arrancar las hojas. Los responsables de Farnsley avisaron por correo a los profesores de que había «un MONTÓN de errores» en las páginas 19 a 36 y les pidieron que los alumnos las arrancaran antes de llevarse la agenda a casa, y que esas páginas se quedaran en el aula.
Queda, al menos, una lección de geografía que no viene en ningún libro: durante unos días, los alumnos de Farnsley vivieron oficialmente en Venecky.
Vía WDRB, Salon, Fox 5 Vegas y Gizmodo. Foto del mapa: © WDRB.




