El icono del bluetooth son las iniciales de un rey vikingo

No es un dibujo abstracto: son dos runas superpuestas. Y el nombre era provisional, un apaño hasta que a marketing se le ocurriera algo mejor…

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No es un dibujo abstracto: son dos runas superpuestas. Y el nombre era provisional, un apaño hasta que a marketing se le ocurriera algo mejor…

Lo tienes delante varias veces al día, en la barra del móvil y en los auriculares. Parece una figura geométrica sin más, de esas que un diseñador dibuja para que quede moderna. No lo es.

El icono del bluetooth combina dos runas del Futhark joven —ᚼ (hagall) y ᛒ (bjarkan)—, que son las iniciales de Harald Blåtand, un rey danés del siglo X. Su apodo, traducido, significa «diente azul».

¿Qué hizo Harald para acabar en tu móvil?

Unir lo que estaba suelto. Harald pasó su reinado juntando tribus danesas que iban cada una por su cuenta hasta convertirlas en un solo reino. Mil años después, en 1997, un ingeniero de Intel llamado Jim Kardach andaba metido en una tecnología para que aparatos de fabricantes distintos se entendieran entre sí.

Kardach había oído hablar de aquel rey en una conversación con su colega Sven Mattisson, que le contó pasajes de The Long Ships, la novela histórica sobre vikingos de Frans G. Bengtsson. La analogía le pareció redonda: un estándar que une protocolos incompatibles, igual que Harald unió tribus. Y le puso al proyecto el apodo del rey.

¿Por qué se quedó un nombre tan raro?

Porque no dio tiempo a cambiarlo. Aquí está lo bueno de la historia: «Bluetooth» era solo un nombre en clave, un apaño provisional hasta que el departamento de marketing encontrara algo con más gancho.

Las dos alternativas serias eran PAN —de Personal Area Networking— y RadioWire. La primera gustaba más, pero ya aparecía en miles de páginas de internet. La segunda no llegó a tiempo: el registro de marca no estaba resuelto cuando tocaba anunciar. Así que salieron con el nombre provisional, se extendió por toda la industria y ya no hubo manera de quitarlo.

La historia, en vídeo. Vía El Archivo de Vandel.

Llevas mil años de historia danesa en la barra de tu móvil porque a nadie le dio tiempo a cambiar un nombre en clave.

Del apodo real, en cambio, se sabe menos de lo que parece. Que Blåtand significa «diente azul» está documentado; por qué se lo llamaban, no. Circulan explicaciones —un diente muerto, un diente oscuro— y ninguna está asentada, así que aquí nos quedamos con lo comprobable.

No es el único símbolo cotidiano con más historia detrás de la que aparenta: en Italia hay ascensores que se saltan el número 17 por un anagrama latino, y el tono de Nokia resultó ser una pieza de guitarra de 1902. Los vikingos, por su parte, siguen dando de sí: hasta hay quien rema como ellos en una escalera mecánica.

Un rey del siglo X, dos runas y un nombre que nadie llegó a sustituir. Todo eso, cada vez que emparejas unos auriculares.

Datos verificados en Bluetooth (Wikipedia). El vídeo es de El Archivo de Vandel.