Un oso amante de la moda se lleva un paquete de Amazon en Washington

Un oso amante de la moda se lleva un paquete de Amazon en Washington
Un oso negro ha causado revuelo en Ocean Shores, Washington, al ser captado por una cámara de seguridad robando un paquete recién entregado de un porche. La "víctima", Denise Johnson, se llevó una sorpresa al descubrir que su nuevo jersey había sido abducido por este peludo y descarado "ladrón de moda".
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Imagínate la escena: estás esperando ese paquete tan deseado, ese que Amazon promete entregarte en un tiempo récord. Lo recibes, lo colocas en el porche y, al cabo de un rato, ¡desaparece! ¿Un cartero furtivo? ¿Un vecino con gustos caros? ¿O quizás un aspirante a influencer de moda con garras y mucho pelo? Pues en Ocean Shores, Washington, la respuesta a esta última pregunta es un rotundo «¡SÍ!».

Denise Johnson, una residente de la zona, fue la protagonista (o más bien la damnificada) de esta peculiar historia que ha dejado a más de uno con la boca abierta y la risa floja. Tras percatarse de que su envío había volado del porche, decidió revisar su cámara de seguridad Ring, esperando toparse con el típico repartidor descuidado o, en el peor de los casos, un amigo de lo ajeno con dos piernas. Sin embargo, lo que encontró la dejó, literalmente, en estado de shock.

El vídeo, que ya se ha convertido en la comidilla del pueblo, mostraba a un imponente oso negro merodeando por su jardín. En un movimiento digno del mejor de los ladrones (o quizás un amante de la moda con un gusto exquisito para los jerséis), el plantígrado se acercó al paquete, lo tomó con delicadeza (o lo que un oso considera delicadeza) y se lo llevó cual trofeo recién adquirido. ¡Sí, un oso llevándose un paquete de Amazon!

La propia Johnson confesó que, tras el susto inicial, la situación le pareció «graciosa». Y es que, seamos sinceros, ¿cuántas veces puedes decir que un oso te ha robado un paquete? Además, para alivio de su bolsillo y su armario, el botín no era más que un «nuevo jersey». Menos mal que no era la caja del nuevo televisor de pantalla plana, ¡que si no el oso habría tenido que aprender a usar la tarjeta de crédito!

Así que ya sabéis, la próxima vez que esperéis un paquete en Washington, echad un vistazo por si acaso un oso local decide que vuestro pedido le sienta mejor a él. Al fin y al cabo, ¿quién dijo que los animales no podían tener estilo y una pasión secreta por el comercio electrónico?