
Imaginen la escena en 2013: tecleas en Google ‘riesgos de salud matrimonio’ y ¡zas! te aparecía el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido dándote consejos sobre bodas… ¡entre primos hermanos! Pues sí, esto ocurrió, y generó un revuelo de los buenos que acabó con la retirada de la peculiar guía.
La historia viene de lejos, concretamente de 2008. El NHS, siempre preocupado por nuestra salud y bienestar (y, aparentemente, también por nuestros asuntos sentimentales familiares), tenía publicada una guía de lo más particular. En un folleto informativo para pacientes, se explicaba con pelos y señales que los matrimonios entre primos hermanos son «legales» en el Reino Unido. Además, el folleto añadía que eran «socialmente aceptados dentro de algunas comunidades» en el país. ¡Ojo! También advertía, con rigor científico, de los riesgos para la salud de los hijos, como la mayor probabilidad de padecer trastornos genéticos recesivos. Es decir, te daba la cal y la arena en el mismo paquete de información.
Aquí es donde entra en juego nuestro héroe (o villano, según se mire y con un toque de humor) del día: Philip Hollobone, diputado conservador por Kettering. El señor Hollobone no tardó en poner el grito en el cielo. Para él, esta guía era “engañosamente neutral” y “profundamente ofensiva”. Argumentó con vehemencia que la existencia de este tipo de consejos por parte del NHS podía interpretarse como una normalización de prácticas que, aunque legales, conllevan riesgos importantes para la descendencia y que, además, la neutralidad del NHS debería ser puramente médica, sin inmiscuirse en cuestiones culturales con tintes de aprobación.
El revuelo político y mediático fue tal que al NHS no le tembló el pulso. ¡Manos a la obra! En un visto y no visto, la controvertida guía desapareció de su página web. «Guidance withdrawn», que dirían ellos. Es decir, «orientación retirada», como quien quita un plato quemado de la mesa antes de que nadie lo vea.
La retirada abrió un melón interesante y dejó a muchos rascándose la cabeza. ¿Debe el NHS limitarse a informar de los riesgos sin entrar en valoraciones culturales? ¿O es que al retirar la información, está ignorando una realidad existente en ciertas comunidades y privando a la gente de información crucial sobre salud, por muy incómoda que esta sea? Algunos defendían que el NHS debe ser puramente médico; otros, que no se pueden obviar las complejidades sociales que influyen directamente en la salud pública.
Al final, lo que queda claro es que el NHS, con su bienintencionada (o no, la intención ya es otro debate) guía matrimonial, se metió en un jardín de esos que cuesta salir. Un recordatorio de que, a veces, es mejor dejar los consejos matrimoniales a los abuelos… y a los genes, que se encarguen de lo suyo sin tanta polémica oficial. ¡Y que el NHS siga centrado en las anginas, que bastante tiene!
