
Fargo, Dakota del Norte, no es precisamente el epicentro de la acción, pero la tranquilidad de su centro urbano se evaporó de forma espectacular. El establecimiento Zandbroz Variety, una librería y tienda de curiosidades con solera, se encontró con un nuevo cliente mañanero que no tenía intención de pagar ni de usar la puerta de forma civilizada.
Hablamos de un ciervo, un cérvido que decidió que la mejor manera de empezar el día era ejecutar un ‘smash and grab’ en toda regla. Sobre las 4:30 de la mañana, mientras la mayoría de los residentes dormían, este joven animal salvaje cargó contra el enorme ventanal frontal de cristal de la tienda, haciéndolo añicos y provocando un estruendo que debió despertar a todo el vecindario.
Una vez dentro, el ciervo no se dedicó precisamente a hojear las últimas novedades literarias. Atrapado y aterrorizado, se puso a correr como un energúmeno por el local, desparramando libros, tirando expositores, y provocando un nivel de destrozo y caos que, francamente, haría palidecer a cualquier rebajas del Black Friday. Los dueños tuvieron que tomar la inevitable decisión de cerrar inmediatamente para poder retirar no solo los restos del cristal roto, sino también el rastro de la ‘fiesta’ que había montado el cuadrúpedo entre las estanterías de ficción y autoayuda.
La policía y, posteriormente, los oficiales de vida salvaje tuvieron que intervenir en esta insólita escena. Su misión: sacar al invasor de cuatro patas que había decidido mudarse a la sección de filosofía. La operación concluyó con éxito, retirando al ciervo (al parecer, ileso de su incursión en el mundo del comercio) y dejando a los propietarios con un relato inolvidable, una factura de reparación importante y la necesidad urgente de reponer existencias que ahora servían de aperitivo para el monte. En resumen, si vas a robar libros, al menos no lo hagas con las pezuñas.
