En 1926 una cupletista de Tarazona ocupó la portada de Time. Chaplin le ofreció una fortuna para hacer de Josefina y ella contestó que tenía contratos…
La cantante española Raquel Meller —nacida Francisca Marqués López en Tarazona (Zaragoza) en 1888— ocupó la portada de la revista Time del 26 de abril de 1926. No era una actriz de Hollywood ni una política: era una cupletista que llenaba teatros cantando La Violetera.
Andaba de gira por Estados Unidos y la prensa neoyorquina la trataba como hoy se trata a una estrella del pop. Conviene recordar cómo era el mundo en 1926: el gran reclamo teatral de Nueva York era una señora de Tarazona cantando en español.
¿Cómo llegó una cupletista de Tarazona a la portada de Time?
Meller se hizo enorme con dos temas del maestro José Padilla: el cuplé La Violetera y el pasodoble El relicario. No estrenó ninguno de los dos, pero los cantó tantas veces y tan bien que el público acabó dándoselos por suyos.
De ahí saltó a París, donde debutó en el Olympia en 1919, y después a América. En 1926 cruzó el Atlántico contratada por el empresario teatral E. Ray Goetz y actuó en Nueva York, Filadelfia, Chicago, Boston, Baltimore y Los Ángeles. Según la crónica que le dedicó The New York Times aquel abril, cobraba 1.100 dólares por función en el Empire de Nueva York y viajaba con cinco perros pequineses.

¿Qué papel le ofreció Charles Chaplin?
Durante aquella gira, Charles Chaplin intentó ficharla para una película sobre Napoleón que nunca llegó a rodar: quería que interpretase a Josefina de Beauharnais. Su biógrafo, el escritor Javier Barreiro, sitúa la oferta en unos 400.000 dólares. Meller dijo que no, porque tenía contratos firmados.
Conviene desactivar aquí una leyenda muy repetida: la de que Chaplin le propuso protagonizar Luces de la ciudad. Barreiro avisa de que ese episodio no está documentado y tiene pinta de bulo que, de tanto circular, se da por bueno. El papel de la florista ciega lo hizo Virginia Cherrill.
¿Cómo acabó La Violetera en un juicio contra Chaplin?
Chaplin no consiguió a la cantante, pero sí la canción. La melodía de La Violetera es el tema principal de Luces de la ciudad (1931) y en la película no figuraba el nombre de su autor. Padilla lo llevó a los tribunales en París y ganó: en julio de 1934 la sentencia le reconoció la autoría, fijó una indemnización de 15.000 francos y obligó a acreditar al compositor.
No es el único tema al que le costó encontrar a su autor: a UB40 les pasó algo parecido con Red Red Wine. Meller, mientras tanto, seguía por delante: a comienzos de 1927 un corto suyo rodado por Fox acompañó una de las primeras exhibiciones públicas del sonido Movietone, el mismo sistema que dejó grabado a un conde explicando cómo se lleva el monóculo.
Murió en Barcelona en 1962, ya fuera de foco. Pero cada vez que en Luces de la ciudad suena esa melodía dulzona está sonando el cuplé que una chica de Tarazona hizo mundialmente famoso, la misma a la que Chaplin no pudo fichar.
Vía Xataka Magnet, archivo de portadas de Time, Javier Barreiro, Legal Today y Wikipedia.
Foto de portada: Agence Rol / Biblioteca Nacional de Francia, dominio público.




