Un dúo británico conectó sensores a una seta de un bosque de Derbyshire y sus señales eléctricas movieron unos brazos que tocan un sintetizador…
En un bosque del condado inglés de Derbyshire, una seta salvaje acaba de protagonizar su propio videoclip. El proyecto británico Bionic and the Wires conectó sensores a una seta silvestre y convirtió sus señales bioeléctricas en los movimientos de unos brazos mecánicos que tocan un sintetizador. Y el resultado, según el blog Laughing Squid, es una pieza electrónica bastante bailable.
El vídeo, grabado en Snake Woodlands y publicado el 27 de septiembre en el canal del proyecto, muestra la seta con un par de pinzas blancas en el sombrero, un amasijo de cables sobre la pinaza y unas baquetas rematadas en mazas amarillas que golpean el instrumento al ritmo que marca el hongo.
¿Cómo puede una seta tocar el sintetizador?
Bionic and the Wires es cosa de Jonathan Paul Ross y Andy Kidd. Según explicó Ross el año pasado en una entrevista con la radio pública estadounidense NPR, los sensores captan las variaciones bioeléctricas del hongo o de la planta, que cambian porque el organismo reacciona a las condiciones de su entorno. Esa corriente se traduce en notas o, en el caso de los brazos biónicos, en movimiento de motor. Ross habla de biosonificación.
La descripción del vídeo no se corta: «Esta tiene que ser una de las setas más funkies que he conectado nunca». Y apunta por qué generaba tantas señales: posiblemente el sol, el viento y toda la lluvia caída últimamente.
¿Entiende la seta la música que toca?
No, y los propios artistas son los primeros en decirlo. «No estamos leyendo los pensamientos de la planta o del hongo», aclaró Ross en NPR. Y matizó: «Pero estamos escuchando sus cuerpos». Es decir, la seta no elige notas: su fisiología varía y la máquina lo convierte en movimiento y sonido.
«En la práctica, las plantas y los hongos no son muy buenos músicos».
Esa confesión, también de Ross, explica el truco: el dúo escoge instrumentos de sonido orgánico y añade algo de reverberación y otros efectos para que el resultado sea más rítmico y se parezca a lo que entendemos por música. Vamos, que el hongo pone la corriente y los productores, el oído.
¿Qué más han hecho tocar a la naturaleza?
La seta del bosque no es su primera artista invitada. Bionic and the Wires lleva tiempo conectando otras plantas y hongos, y hasta ha puesto pinceles en los brazos biónicos para que las plantas pinten cuadros. También han conectado una melena de león, otro hongo, que además de tocar el sintetizador disparaba palabras habladas.
Si te parecía raro un órgano que escupe fuego o un concierto que durará 639 años, apunta este: el músico ni siquiera sabe que está tocando. Y, a diferencia de la mano robótica que anda sola, aquí los brazos se mueven al compás de una seta. ¿Cuánto tardará en salir el primer disco firmado por un hongo?
Vía Laughing Squid, Bionic and the Wires (YouTube), NPR (vía Ideastream) y Good News Network.
Foto de portada: fotograma del vídeo de Bionic and the Wires.




