Pingüinos heridos en Chile se recuperan con chalecos de cobre

Un centro de rescate de Coquimbo viste a los pingüinos convalecientes con un body rojo tejido con cobre y zinc. La idea salió de perros y gatos…

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Un centro de rescate de Coquimbo viste a los pingüinos convalecientes con un body rojo tejido con cobre y zinc. La idea salió de perros y gatos…

Un pingüino de Humboldt herido arrastra un problema añadido a la herida: cada cura obliga a que unas manos humanas lo sujeten. En un centro de rescate de la región de Coquimbo, en Chile, le han encontrado un atajo con pinta de broma y fundamento real: vestirlo con un chaleco rojo ajustado, tejido con cobre y zinc, que le protege la herida entre cura y cura.

¿Por qué un chaleco con cobre ayuda a cerrar las heridas?

La gracia está en la microfibra. Según los responsables del proyecto, el cobre y el zinc entretejidos en la tela frenan el crecimiento de bacterias y hongos, y al zinc se le atribuye además favorecer la formación de nuevos vasos sanguíneos, un paso clave para que el tejido se repare. La prenda hace de vendaje y de barrera a la vez.

No es tecnología inventada para la ocasión: los bodies posquirúrgicos con estos metales llevan años probándose en perros y gatos con buenos resultados en heridas de piel. El salto a los pingüinos salió del Buin Zoo, el parque de fauna de las afueras de Santiago, cuyo director, Ignacio Idalsoaga, se preguntó por qué aquello no podría servir igual para un ave marina.

¿Cómo se le pone un body a un pingüino silvestre?

Las medidas se tomaron sobre ejemplares del propio Buin Zoo, con fotografías a escala, y la confección corrió a cargo de Kimba, una empresa chilena especializada en ropa posquirúrgica para mascotas. Allí mismo probaron el calce, el diseño y la movilidad antes de enviar los primeros prototipos al norte del país, al Centro de Rescate de Conservación Humboldt.

El objetivo no es que el pingüino vaya elegante, sino tocarlo lo menos posible. Tomás Pino Damke, médico veterinario y presidente de la ONG Conservación Humboldt, lo resume así:

Con los métodos tradicionales los vendajes eran diarios y eso implica mayor manipulación. Hay que comprender que estos son animales silvestres que están en rehabilitación y que lo que buscamos es liberarlos nuevamente.

Con el chaleco puesto se retira la prenda, se hace la cura y se vuelve a colocar. Por ahora el ensayo es pequeño: Infobae habla de cinco pingüinos. Tampoco es el primer bicho que acaba con ropa por prescripción: por aquí ya pasaron un traje para cucarachas cíborg y una gatita con casco propio.

Colonia de pingüinos de Humboldt sobre las rocas de un islote frente a Caldera, en la costa del norte de Chile
Colonia de pingüinos de Humboldt en un islote de Caldera, en el norte de Chile. Foto de Carlos Teixidor Cadenas, CC BY-SA 4.0.

¿Por qué llegan ahora tantos pingüinos heridos?

El pingüino de Humboldt figura como especie vulnerable en la lista roja de la UICN, y Chile —que reúne la mayor concentración de ejemplares— lo reclasificó como en peligro en 2025. Los censos de las principales colonias del país encontraron una caída del 63 % de nidos activos respecto al recuento anterior. Enredarse en redes de pesca, los plásticos, los brotes de enfermedades y competir por la comida con la industria pesquera pasan factura.

A eso se suma El Niño, que calienta el agua del Pacífico y aleja a los peces de agua fría de los que depende la especie. En el zoo esperan que en las próximas semanas lleguen muchos polluelos abandonados y con heridas. Y conviene recordar que un animal silvestre en rehabilitación no es precisamente un paciente colaborador: que se lo pregunten a la foca de los conos.

Queda el detalle redondo: Chile es el mayor productor mundial de cobre. Que su metal insignia termine cosido en la camiseta de un pingüino convaleciente tiene su punto.

Vía Phys.org (AP), Cooperativa Ciencia, Diario El Día e Infobae.

Imagen de portada generada con inteligencia artificial.