Un pez camina de lado y hacia atrás por el fondo del mar

En el norte del mar de China Meridional, un pez acorazado se mueve de lado sobre unos radios rígidos y, cuando le conviene, retrocede sin girarse…

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En el norte del mar de China Meridional, un pez acorazado se mueve de lado sobre unos radios rígidos y, cuando le conviene, retrocede sin girarse…

Hay peces que nadan y peces que, directamente, pasan de nadar. En el fondo del norte del mar de China Meridional vive uno que se desplaza andando de lado, como un cangrejo con prisa, y que cuando le conviene da marcha atrás sin molestarse en girar el cuerpo. Un moonwalk en las profundidades, sin Michael Jackson y sin público.

El protagonista es Scalicus engyceros, un pez armado de la familia Peristediidae —en inglés lo llaman armored searobin—. Un equipo de la Universidad Sun Yat-sen (China) lo ha grabado desplazándose de lado y hacia atrás sobre los radios endurecidos de sus aletas pectorales. Según el comunicado de la universidad, esa combinación de andar lateral y marcha atrás no se había observado antes en ningún otro pez.

Las imágenes del comportamiento, publicadas por ScienceAlert.

¿Cómo camina un pez que no tiene patas?

Los peristédidos llevan el cuerpo cubierto de placas óseas —de ahí lo de acorazados— y tienen dos radios libres en cada aleta pectoral, sueltos y endurecidos, separados del resto de la aleta. Esos dos radios por lado son justo lo que los distingue de los rubios de toda la vida, los Triglidae, que llevan tres. No son patas de verdad, pero hacen el mismo papel: se apoyan en el sedimento y empujan. La evolución tiene estas cosas; en el otro extremo del truco están esos pollos con plumas de dinosaurio.

De la mandíbula inferior les cuelga otra rareza: unas barbillas ramificadas que el propio Han Tian compara con un rastrillo de labranza. Con ellas sondean y escarban el fango en busca de presas, mitad bigotes, mitad detector de metales. El resto de la aleta pectoral ha evolucionado hasta formar unas placas planas y redondeadas que les mejoran el equilibrio. Y, si se sienten amenazados, los radios y la cola les bastan para pegar un salto brusco, otra vez con aire de gamba.

¿Dónde lo grabaron y quién firma el estudio?

Las imágenes se tomaron en tres zonas del norte del mar de China Meridional, con sumergibles tripulados y robots submarinos. Además de Scalicus engyceros, el equipo documentó el comportamiento de otras dos especies de la misma familia, Paraheminodus murrayi y Peristedion liorhynchus, avistadas entre 350 y 500 metros de profundidad.

El trabajo, titulado sin rodeos «Walking Fish», lo firma Han Tian como primer autor y se publicó el 30 de julio de 2026 en la revista Ocean-Land-Atmosphere Research.

Estos peces caminantes albergan muchísimas más adaptaciones de comportamiento y evolutivas novedosas de lo que se suponía hasta ahora.

Han Tian, primer autor del estudio

Los investigadores anotaron además un detalle: pese a la penumbra, uno de los ejemplares dirigió un ojo hacia el foco del sumergible, señal de que esos ojazos conservan algo de sensibilidad a la luz, aunque hay quien apunta que su vista podría estar en retroceso. El fondo marino guarda más inquilinos con manías: por aquí ya pasó un pez polizón que viaja pegado a las mantarrayas y una foca obsesionada con los conos.

Vía ScienceAlert, ECO Magazine y Nautilus; estudio completo en Ocean-Land-Atmosphere Research.

Foto de portada: un pez armado fotografiado frente al sureste de Estados Unidos por la NOAA Ocean Exploration & Research en 2019 —no es el ejemplar del estudio—, bajo licencia CC BY-SA 2.0.