
Ah, Florida. El estado del sol, las caimanes en el jardín, y ahora, el lugar donde la burocracia ha decidido que ya basta de chistes de aseo en la carretera. Resulta que el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos a Motor de Florida (DHSMV para los amigos del papeleo) ha emprendido una cruzada moralista, retirando de la circulación nada menos que 550 placas de matrícula personalizadas. Y el motivo, por si no fuera ya suficientemente hilarante, es que eran demasiado ofensivas, vulgares o, simplemente, dejaban a entrever una inclinación por el humor escatológico.
El delito de estos conductores no fue ir a 200 km/h, sino ser demasiado creativos y, ejem, demasiado sinceros. El catálogo de la vergüenza que ha sido retirado de las carreteras de Florida incluye verdaderas obras maestras de la comunicación sutil. Si eras el orgulloso conductor que llevaba en el parachoques «IBPOOPN», que en la jerga de Internet se traduce como un claro «estoy haciendo caca», lamentamos informarte que tu mensaje ha sido interceptado por el Estado.
Pero no termina ahí. La censura oficial también ha alcanzado la clásica gamberrada de patio de colegio. Aquellos que conducían con la placa «ICUP» (que fonéticamente, y dependiendo de la pronunciación, se puede interpretar como «I See Pee/Poop» o alguna variante igual de inapropiada), han tenido que despedirse de su matrícula. La lista negra incluye expresiones menos sutiles pero igualmente creativas, como «HOE», «SHT» (la versión censurada de una mala palabra), y otras maravillas como «B00BY» (que ya es rizar el rizo de la inocencia), «BITE ME» y hasta la localización geográfica humorística «G SPOT».
El proceso de filtrado de estas placas, que debería ser simple, se vuelve casi filosófico. Aunque el DHSMV utiliza un software para atrapar las obviedades, la decisión final de si una combinación de letras ofende la sensibilidad pública recae en un comité humano. Uno se imagina la reunión: varios funcionarios serios, debatiendo acaloradamente si «WHTS UP» (un simple «¿qué pasa?») esconde un mensaje subliminal de la depravación moderna. En fin, que la próxima vez que intentes poner un chiste de baño en tu coche en Florida, recuerda que el ojo vigilante de la burocracia está más atento que nunca. Y no, no puedes ir «poopin'» abiertamente en el parachoques de tu Toyota.
