Voyah enseñó a su SUV dando la vuelta completa al techo de un túnel. Medio internet gritó que era falso, así que publicó la toma sin cortes…
Un SUV eléctrico ataca una rampa a 130 kilómetros por hora, sube por la pared de un túnel, cruza el techo boca abajo y baja por el otro lado. No es un videojuego: es el Voyah Passion S, de la marca china Voyah (grupo Dongfeng), completando un giro de 360 grados dentro de un túnel de pruebas cerrado en Wuhan.
El vídeo se publicó el 13 de agosto de 2026 e internet respondió lo previsible: eso está hecho por ordenador.
¿Por qué nadie se creyó el vídeo?
Porque la escena ya existía. En 2010, Mercedes-Benz estrenó un anuncio en el que un SLS AMG recorría la pared y el techo de un túnel exactamente igual. Aquel spot arrastra quince años de sospecha: se estrenó sin identificar al conductor y se reeditó después mostrando a Michael Schumacher quitándose el casco. Mercedes nunca publicó un «cómo se hizo» que zanjara si el plano clave era real o generado por ordenador, y la comparación con el anuncio de Schumacher fue lo primero que salió cuando apareció el vídeo chino.
Así que cuando llegó la versión china, impecable y en plano corto, medio planeta dio por hecho que era el mismo truco con quince años más de renderizado.
¿Cómo demostró Voyah que era real?
El 15 de agosto, día del lanzamiento del coche, la marca publicó la grabación entera de un tirón: una sola toma, sin cortes, con cámaras dentro y fuera del vehículo. Según Voyah, el que rueda por el techo es un coche de calle, con la batería completa y todo el equipo de conducción inteligente montado, sin aligerar para la ocasión. La marca lo presenta como el primer coche de producción del mundo que lo consigue, aunque ningún organismo independiente lo ha certificado.
¿Cómo se conduce por el techo de un túnel?
Con física y con muy poco margen. El coche entra a unos 130 km/h con 16 grados de ángulo de dirección: la fuerza centrífuga lo pega a la pared el tiempo justo para cerrar el círculo. Según la propia marca, unos pocos kilómetros por hora menos y se habría desprendido del techo. Debajo hay 475 kW —casi 650 caballos— y 765 Nm empujando, en un coche que se vende en China desde 229.900 yuanes.
Entre el anuncio espectacular y el montón de chatarra había un margen de unos pocos kilómetros por hora.
¿Salió tan limpio como parece?
No del todo, y ahí está lo interesante. Carscoops repasó la grabación en bruto y sostiene que el coche perdió por un instante el contacto con el techo y que el paragolpes delantero acabó bastante tocado al golpear la rampa de bajada. En el anuncio pulido, en cambio, el coche sale del túnel intacto: ese plano, según el mismo medio, se rodó con otra unidad.
La prueba más convincente, sin embargo, llegó sola. Tras las acusaciones de montaje digital se filtró en Weibo un intento anterior fallido, con un prototipo camuflado desprendiéndose del techo del túnel. Ningún departamento de márketing genera por ordenador el ensayo en el que su propio coche se cae.
En una esquina del vídeo hay un rótulo que lo resume mejor que cualquier eslogan: recinto cerrado, riesgo real, no lo intentes. Aquí somos más de rebanar un Ford Festiva a lo largo, de pasear un plátano gigante sobre una camioneta o de admirar carreteras chinas talladas a mano en un acantilado. Ir por el techo, mejor que lo haga otro, que bastante tenemos con que el salpicadero nos eche anuncios de Spider-Man.
Vía CarNewsChina, Carscoops, electrive y The Next Web.




