Un Fórmula 1 de Red Bull rueda por las vías del Metro de Madrid

Le quitaron los neumáticos, le montaron ruedas de tren de 29,8 kilos y lo soltaron de madrugada por los túneles de la línea 7B del Metro de Madrid…

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Le quitaron los neumáticos, le montaron ruedas de tren de 29,8 kilos y lo soltaron de madrugada por los túneles de la línea 7B del Metro de Madrid…

Red Bull le quitó los neumáticos a un Fórmula 1, le montó ruedas metálicas de tren y lo puso a rodar por las vías del Metro de Madrid. El monoplaza era el RB8 con el que Sebastian Vettel ganó el Mundial de 2012, y circuló de noche, con la red cerrada al público.

La idea se le ocurre a cualquiera en un bar. Lo raro es que alguien se sentara a resolverla de verdad, porque un monoplaza es más ancho que la vía y su suspensión está calculada al gramo. No es el primer coche que usa un túnel como plató —hace poco un SUV eléctrico rodó por el techo de uno—, pero aquí había raíles de por medio.

Monoplaza de Fórmula 1 con ruedas metálicas adaptadas circulando sobre las vías en un túnel del Metro de Madrid
El RB8 sobre los raíles, con las ruedas metálicas montadas. Foto: © Oracle Red Bull Racing.

¿Cómo se convierte un Fórmula 1 en un tren?

Del encargo se ocuparon el Heritage Team de Oracle Red Bull Racing y Andtonic, un colectivo español de ingeniería y creatividad. La condición de partida era incómoda: no se podía reconfigurar ni el coche ni la vía. Todo el invento tenía que caber en una pieza nueva, la rueda.

El primer prototipo se fue, según Andtonic, a 88 kilos por rueda, cuando una de Fórmula 1 anda por los 14. Demasiado peso para la suspensión, la caja de cambios y los palieres. El rediseño final, mecanizado en unas dos semanas en los talleres centrales de Canillejas, se quedó en 29,8 kilos: aproximadamente el doble de una rueda de Fórmula 1, pero ya con pestaña para agarrarse al raíl.

«Hemos juntado una tecnología de doscientos años —la rueda de tren—, con la más avanzada del mundo —la de la Fórmula 1—. Y lo hemos hecho desde un taller de Madrid», resume Álvaro Rey, CEO y director de diseño de Andtonic.

¿Por dónde circuló exactamente el RB8?

Al volante iba Patrick Friesacher, expiloto austriaco que corrió once grandes premios con Minardi en 2005 y hoy conduce los coches de exhibición de Red Bull. Rodó en abril de 2026, de madrugada y con el servicio cortado, por la línea 7B (Estadio Metropolitano–Barrio del Puerto) y la línea 10 (Aviación Española–Colonia Jardín), además de por las cocheras de Sacedal y Chamartín.

El RB8 monta un V8 de 2.400 centímetros cúbicos. Mete eso en un tubo de hormigón, sin una sola persona en el andén, y el resultado es fácil de imaginar: ahí abajo un motor así no suena, retumba. Los túneles del metro dan mucho juego, por cierto: en Londres hay hasta un arquero gigante apuntando a uno.

El Fórmula 1 RB8 sobre las vías de una estación del Metro de Madrid, rodeado por el equipo técnico y cámaras
El monoplaza detenido en una estación, con el equipo alrededor. Foto: © Oracle Red Bull Racing.

¿Por qué Red Bull ha metido un coche de carreras en el metro?

Porque es un anuncio, claro. Madrid recupera el Gran Premio de Fórmula 1 cuarenta y cinco años después en el nuevo circuito Madring, que tendrá su propia estación de metro. El mensaje, traducido: al circuito, en transporte público.

Queda la pregunta de siempre con estas cosas: ¿cuánta gente cogerá el metro para ir al Gran Premio por haber visto el vídeo? Puede que poca. Pero pocas campañas pueden presumir de haber convertido a un campeón del mundo en un vagón más.

Vía Red Bull Racing, Control Publicidad, Marketing Directo, Motorsport.com y Libertad Digital.