Rebana un Ford Festiva y crea un coche ridículamente estrecho

Un hombre corta a lo largo la carrocería de un Ford Festiva amarillo en un taller, con la franja central ya retirada en el suelo
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Hay quien tunea el coche con unas llantas nuevas y quien coge un láser industrial y decide que a su utilitario le sobra la mitad. Justo eso ha hecho un youtuber estadounidense: partir un Ford Festiva de 1988 a lo largo y volver a montarlo convertido en el coche más flaco que verás circular.

El responsable es Tyler Fever, del canal de YouTube Prop Department, que cortó su Ford Festiva a lo largo con un láser, retiró toda la franja central de la carrocería y unió los dos costados que quedaban. El resultado es un coche con casi la mitad de ancho de lo normal, poco más grande que un carrito de la compra, que él presenta como el coche legal más estrecho del mundo.

¿Cómo se parte un coche por la mitad?

La receta suena a barbaridad, pero tiene su método. Fever hizo dos cortes a lo largo con un láser capaz de atravesar el metal, sacó el bloque central entero del Festiva y aproximó las dos mitades supervivientes hasta pegarlas. El motor de gasolina original ya no cabía en semejante rendija, así que lo quitó y montó en su lugar un motor de una moto eléctrica alimentado por baterías.

Dentro tampoco quedó sitio para nada de más. El volante estorbaba con el pedal del freno, y la solución fue tan bruta como el resto del proyecto: cortarlo por la mitad y conducir con medio volante. Es la misma filosofía de garaje de quien se fabrica unas piernas robóticas caseras: si no cabe, se recorta.

¿De verdad es legal circular con él?

Aquí está lo increíble. Según cuenta el propio Fever, no solo consiguió que el bicho arrancara: logró asegurarlo y matricularlo, de modo que puede salir a la carretera sin saltarse la ley. En el vídeo se le ve conduciéndolo por calles reales, apretujado tras su medio volante como quien va montado en una lata de refresco con ruedas.

No es la primera rareza sobre cuatro ruedas que arrasa en internet. El invento entronca con toda una tradición viral de vehículos imposibles, del coche de Lego a tamaño real al conductor que cambió su vehículo por un coche de juguete de Barbie para ahorrarse la gasolina.

Cortar un coche por la mitad, tirar el trozo de en medio y seguir teniéndolo asegurado suena a chiste, pero está aparcado en la calle.

Queda la duda de siempre con estos inventos de garaje: ¿genialidad o una forma muy elaborada de complicarse la vida? Viendo los millones de reproducciones que acumula la maniobra, a Fever el cálculo le ha salido redondo. Vía Laughing Squid y Popular Science.