Le construye a su padre unas piernas robóticas que suben escaleras

Hombre montado en un robot cuadrúpedo con patas y ruedas bajando una escalera de piedra, la silla robótica que sustituye a unas piernas
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Imagina que llevas más de una década sin poder subir un simple tramo de escaleras y, un día, tu hijo aparece con la solución más marciana posible: un robot con patas al que te subes como quien monta a caballo. No es ciencia ficción. Es lo que ha construido Jake Laser para su padre, y el vídeo se ha vuelto viral por motivos que se entienden en cuanto le das al play.

El padre de Jake, profesor de ingeniería, vive en silla de ruedas desde hace años por culpa de la esclerosis múltiple. Las sillas convencionales le dejaban fuera de medio mundo: escaleras, senderos, cualquier terreno con relieve. Así que su hijo decidió construirle, literalmente, unas piernas nuevas.

De perro robótico a silla que trepa

La base es un robot cuadrúpedo industrial de Unitree, uno de esos perros mecánicos que combinan patas articuladas con una rueda bajo cada pie. Jake le montó encima un asiento baquet de competición, un arnés de seguridad y un mando inalámbrico, y recalibró todo el sistema de equilibrio para compensar el peso de un pasajero.

El resultado se mueve como ninguna silla de ruedas: rueda sobre asfalto, sortea obstáculos y, cuando toca, sube escaleras y pendientes de roca paso a paso. En el vídeo se le ve bajando una escalinata de piedra de las serias y encarando un sendero de montaña sin despeinarse.

Le he construido unas piernas robóticas a mi padre. Ahora podemos ir a cualquier parte.

Por si el prodigio de ingeniería fuera poco, Jake le dio un aire retro de coche de los años cuarenta: paneles curvos, faros cromados y hasta luces de bajos. Que salve barreras, pero con estilo.

Aparatoso, sí; también un salto de autonomía

El propio Jake admite que la cosa «da un poco de vértigo al principio», aunque cuenta que su padre se soltó enseguida y lo primero que quiso fue ir a subir un sendero. No es un producto de tienda ni un dispositivo médico homologado: es un invento casero, hecho a base de cariño, que resuelve un problema concreto mejor que muchas soluciones de catálogo.

Encaja además en una tendencia que llevamos meses siguiendo, la de la robótica que devuelve movilidad: desde un inodoro robótico que se conduce solo hasta trajes que te convierten en un centauro de carga, pasando por los humanoides que ya se fabrican en serie.

¿La diferencia? Que este no salió de una fábrica, sino del taller de un hijo que solo quería volver a pasear con su padre.

Vía Jake Laser (YouTube) y Laughing Squid.