
En el apacible condado de North Yorkshire, donde la vida transcurre sin demasiados sobresaltos, la desaparición de un vecino de dos metros de altura desató todas las alarmas. Pero no se trataba de una persona, sino de Gnorman, el gnomo de jardín gigante del parque agrícola de la familia Hutchinson. Un buen día, Gnorman ya no estaba vigilando el mini golf, y la incertidumbre se apoderó del lugar.
El ‘secuestro’ del coloso de cerámica parecía un simple acto de vandalismo, hasta que ocurrió lo inesperado. Un motorista encontró a Gnorman abandonado a un lado de la carretera A19. Estaba intacto, pero no venía solo. Junto a él había un paquete que contenía la prueba definitiva de su paradero durante los últimos días: un álbum de fotos.
Lejos de pedir un rescate, los misteriosos secuestradores se habían convertido en los mejores guías turísticos que un gnomo podría desear. El álbum, titulado ‘Las Aventuras de Gnorman’, documentaba con todo lujo de detalles un viaje épico por todo el Reino Unido. Las fotos mostraban al sonriente Gnorman posando en lugares emblemáticos, desde el punto más meridional de Gran Bretaña, Land’s End, hasta el más septentrional, John o’ Groats. ¡Menudo trote se pegó el amigo!
La familia Hutchinson, dueña de la granja y de Gnorman, no pudo hacer otra cosa que reírse. ‘Fue divertidísimo’, declaró Ali Hutchinson a la BBC. Lejos de enfadarse, encontraron la broma tan elaborada como brillante. Según sus cálculos, los ‘secuestradores-guías’ debieron recorrer más de 1.600 kilómetros para completar el periplo fotográfico de su gnomo.
Gnorman ha vuelto a su puesto en el mini golf, convertido ahora en una celebridad local. Su historia demuestra que, a veces, los secuestros no acaban en drama, sino con un álbum de vacaciones y una anécdota fantástica que contar. Eso sí, ahora es probable que lo vigilen un poco más de cerca, por si le vuelve a entrar el gusanillo viajero.
